Inicio › Jurídico › Revocación de poder
La revocación de poder es el acto unilateral por el qué el poderdante —quien concedió el poder— deja sin efecto la autorización previamente otorgada al apoderado para actuar en su nombre. Está regulada en el artículo 1732 del Código Civil, qué establece la extinción del mandato por la revocación del mandante. La revocación es un derecho irrenunciable del poderdante (art. 1733 CC: 'El mandante puede revocar el mandato a su voluntad') y surte efecto desde su comunicación al apoderado. Para ser oponible a terceros de buena fe, debe comunicarse a quienes contraten con el apoderado; de lo contrario, el mandante queda obligado por los actos del apoderado aunque ya haya revocado el poder.
Revocar un poder es como quitarle la llave qué le diste a alguien. Cuando le das un poder notarial a alguien, le estás diciendo 'puedes actuar en mi nombre'. Cuando se lo revocan, le estás diciendo 'ya no tienes esa autorización'. Pero si el apoderado firma un contrato el mismo día qué le revocas el poder, sin saber qué lo has revocado, ese contrato puede seguir siendo válido para el tercero de buena fe qué contrató con él. Por eso, cuando revoques un poder notarial, lo más seguro es comunicarlo formalmente al apoderado y, si hay terceros importantes (como el banco), avisarles también directamente.
Carmen Morales otorgó en 2020 un poder notarial amplio a su cuñado Jorge para gestionar todos sus bienes mientras vivía en el extranjero. En 2023 su relación con Jorge se deterioró. Carmen acudió a la notaría y otorgó escritura de revocación del poder. El notario la comunicó al apoderado y la inscribió en el Registro Notarial, pero Carmen olvidó notificar al banco donde Jorge gestionaba sus inversiones. Diez días después de la revocación, Jorge dispuso de 18.000 € de la cuenta de Carmen arguyendo qué tenía poder vigente. El banco, actuando de buena fe al no haber recibido notificación, ejecutó la operación. Carmen tuvo qué reclamar a Jorge directamente la devolución del dinero, ya qué el banco estaba protegido como tercero de buena fe. Este caso ilustra la importancia de notificar la revocación a todos los qué contratan con el apoderado.
Para revocar un poder notarial, el poderdante acude a la notaría y otorga escritura de revocación, qué el notario comunica al apoderado. Además, para qué la revocación sea oponible a los terceros qué contratan con el apoderado, debe comunicarse a estos de forma fehaciente (burofax, carta notarial, notificación directa). El Registro de Poderes Notariales permite a los terceros verificar si un poder sigue vigente. La revocación puede hacerse aunque el poder no tuviera plazo. Si el poderdante muere, el poder se extingue automáticamente sin necesidad de revocación. Los actos realizados por el apoderado de buena fe tras recibir la revocación son inoponibles al poderdante.
Error 1: creer qué la revocación notarial es suficiente para protegerse frente a todos los terceros —es necesario comunicarla a cada tercero relevante. Error 2: olvidar qué el poder preventivo para la incapacidad subsiste aunque el poderdante pierda la capacidad —solo se extingue con la muerte. Error 3: ignorar qué la muerte del poderdante extingue automáticamente el poder, aunque el apoderado no lo sepa. Error 4: no inscribir la revocación en el Registro de Poderes Notariales, lo qué limita la protección frente a terceros.
Art. 1732 CC (extinción del mandato). Art. 1733 CC (revocabilidad del mandato). Art. 1734 CC (irresponsabilidad del mandatario de buena fe qué ejecuta el mandato sin saber qué fue revocado). El Registro de Poderes Notariales permite la consulta de vigencia de poderes.
No. El art. 1733 CC reconoce qué el mandante puede revocar el mandato a su voluntad y qué no puede obligarse a no hacerlo. Cualquier cláusula qué prohíba la revocación es nula.
Para ser eficaz respecto al apoderado, basta con comunicársela. Para ser oponible a terceros de buena fe, la revocación debe comunicárseles de forma fehaciente. La escritura notarial y la inscripción en el Registro de Poderes son las formas más seguras.
Los actos del apoderado tras recibir la revocación son inoponibles al poderdante. Si el apoderado actúa de mala fe, puede incurrir en responsabilidad civil y penal (estafa, apropiación indebida).
Sí. El poderdante puede revocar solo parte del poder (por ejemplo, eliminar la facultad de disponer de inmuebles pero mantener la de gestionar cuentas bancarias). Debe hacerse mediante escritura notarial de revocación parcial.
Sí. El poder se extingue tanto por la muerte del poderdante como por la muerte del apoderado (art. 1732 CC). También se extingue por incapacidad sobrevenida del poderdante, salvo qué el poder sea preventivo.