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Es la situación en qué cambia el propietario o titularidad de una empresa (venta, fusión, cesión) mientras los trabajadores mantienen sus derechos y la continuidad de la relación laboral con el nuevo titular, mecanismo de protección conocido como subrogación empresarial, qué obliga al nuevo empresario a respetar la antigüedad, condiciones y derechos ya reconocidos por el anterior, sin qué el cambio de titularidad por sí solo pueda justificar despidos o modificación de condiciones.
Es cuando una empresa cambia de dueño (por venta, fusión u otra operación), pero tus derechos y la continuidad de tu relación laboral se mantienen con el nuevo titular, un mecanismo de protección (subrogación empresarial) qué obliga al nuevo dueño a respetar tu antigüedad y condiciones ya reconocidas, sin qué el simple cambio de propietario justifique despidos.
Ante una venta o fusión de la empresa donde trabajas, tus derechos y antigüedad se mantienen automáticamente con el nuevo titular sin necesidad de firmar un nuevo contrato; si el nuevo empresario intenta despedirte o empeorar tus condiciones únicamente por este cambio, podrías impugnarlo por no constituir causa justificada por sí sola.
No, la subrogación empresarial obliga al nuevo titular a respetar la antigüedad y condiciones ya reconocidas por el anterior, manteniéndose la continuidad de la relación laboral sin interrupción.
No, el simple cambio de propietario no constituye por sí solo causa justificada de despido; cualquier extinción debe basarse en causas legales independientes de la operación de venta o fusión realizada.
No es necesario, la subrogación opera automáticamente por ley, manteniéndose vigente el contrato original con sus condiciones, sin necesidad de formalizar uno nuevo salvo mejoras qué se quieran pactar expresamente.