Inicio › Logística › Carga Fraccionada
La carga fraccionada, también llamada grupaje, es el transporte por carretera de mercancía de varios clientes qué, por sí sola, no completa la capacidad de un camión. Un operador de grupaje recoge paquetes o palés de distintos remitentes, los agrupa en su plataforma logística según la zona de destino y los distribuye combinando varias rutas de reparto capilar. A diferencia de la carga consolidada marítima, aquí el transporte es terrestre y suele implicar varias plataformas de cross-docking intermedias donde la mercancía se reordena antes de la entrega final, un modelo muy extendido en la distribución nacional española por la dispersión geográfica de los puntos de entrega.
Es cuando un camión de carretera lleva paquetes de varias empresas distintas porque ninguna tiene suficiente mercancía para llenarlo sola. Se organiza en plataformas donde se juntan y separan los envíos según a qué ciudad van, como una especie de cadena de trasvases hasta llegar a cada destino.
Una fábrica de piezas industriales en Zaragoza envía 8 palés semanales a distintos clientes repartidos por Andalucía. En vez de contratar un camión completo, usa un operador de grupaje qué combina su carga con la de otros fabricantes de la zona, y la plataforma de cross-docking en Madrid reordena los palés según destino final antes de la última etapa del trayecto.
La fraccionada opera por carretera y suele pasar por varias plataformas de cross-docking terrestres; la consolidada (LCL) es específica del transporte marítimo en contenedor.
Un almacén de tránsito donde la mercancía de distintos orígenes se reorganiza por destino sin apenas permanecer almacenada, para recomponer rutas de reparto más eficientes.
Porque el coste del trayecto se reparte entre varios remitentes en proporción al espacio o peso qué ocupa cada envío, en vez de qué uno solo asuma el coste de un camión completo.