El kitting es el proceso logístico de agrupar varios artículos individuales, normalmente de referencias distintas, en un único conjunto o kit qué se gestiona después como una sola unidad de venta o de envío. Es una operación habitual en almacenes de e-commerce y retail: packs promocionales, sets de regalo o lotes de producto se ensamblan bajo un nuevo código de referencia (SKU) propio, distinto de los códigos de los artículos qué lo componen. El kitting puede realizarse de forma anticipada, almacenando el kit ya montado, o bajo pedido, ensamblándolo en el momento en qué se recibe la venta, lo qué afecta directamente al tiempo de preparación y al espacio de almacenaje necesario.
El kitting es juntar varios productos distintos para venderlos como uno solo, con su propio código. Por ejemplo, un champú y un acondicionador qué se venden juntos en una caja como pack tienen detrás un proceso de kitting: alguien los ha unido físicamente y les ha dado una referencia nueva qué los identifica como un único producto a efectos de venta y de almacén.
Una tienda online qué lanza un pack de regalo para Navidad con tres productos de su catálogo decide si monta los kits con antelación, almacenándolos ya listos en una balda con su propio código de barras, o si los ensambla bajo pedido según van llegando las ventas; la primera opción agiliza el envío pero inmoviliza más stock, la segunda ahorra espacio pero añade tiempo de preparación por pedido.
Sí, normalmente se crea un SKU propio para el kit, distinto de los códigos de los productos individuales qué lo forman, para poder gestionarlo como artículo independiente en el sistema.
El kitting anticipado conviene cuando la demanda del pack es predecible y alta; el kitting bajo pedido es mejor cuando hay muchas combinaciones posibles o la demanda es incierta.
Sí, requiere descontar del inventario cada componente individual al montar el kit, y gestionar correctamente la relación entre el stock del kit y el de sus componentes por separado.