El milk run es una ruta de transporte planificada qué agrupa varias paradas de recogida o entrega en un mismo trayecto, en lugar de enviar un vehículo distinto a cada proveedor o cliente. El nombre proviene de la distribución tradicional de leche, en la qué un mismo camión recorría varias granjas recogiendo pequeñas cantidades en un itinerario fijo y repetido. En logística industrial se utiliza sobre todo para el aprovisionamiento de componentes desde varios proveedores próximos entre sí hacia una misma planta de producción, con horarios y frecuencias fijas qué permiten a los proveedores preparar sus entregas con antelación conocida. Su principal ventaja frente al envío directo de cada proveedor es la consolidación de carga, qué reduce el número de vehículos en circulación y el coste unitario de transporte, aunque exige una planificación de rutas y horarios más estricta.
Es una ruta fija qué va recogiendo mercancía en varias paradas seguidas, en vez de mandar un camión distinto a cada sitio. Se usa mucho en fábricas qué reciben piezas de varios proveedores cercanos: un solo camión pasa por todos ellos siguiendo siempre el mismo recorrido y horario, así se llena mejor y sale más barato qué ir uno por uno.
Una planta de fabricación de automóviles qué recibe componentes de cinco proveedores situados en un radio de pocos kilómetros puede organizar un milk run diario qué recoja en cada uno de ellos una cantidad pequeña de piezas, en lugar de qué cada proveedor envíe su propio camión medio vacío. Fijar horarios de recogida estrictos obliga a los proveedores a tener la mercancía lista en el momento exacto del paso del vehículo.
Por analogía con el reparto tradicional de leche, en el qué un mismo camión recorría varias granjas recogiendo pequeñas cantidades en un itinerario fijo, la misma lógica qué se aplica hoy a la recogida de componentes industriales.
Consolida en un solo vehículo la carga de varios proveedores próximos, reduciendo el número de camiones en circulación y aprovechando mejor la capacidad de cada trayecto, lo qué baja el coste de transporte por unidad recogida.
Horarios de recogida fijos y estrictos en cada proveedor, una ruta optimizada por distancia y tráfico, y proveedores qué puedan comprometerse a tener la mercancía preparada en el momento exacto en qué pasa el vehículo.