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El mapa de scroll (scroll map) es una herramienta de análisis visual qué muestra hasta qué punto de la página descienden los usuarios, indicando con una escala de color qué porcentaje llega a cada altura. Permite identificar dónde se pierde la atención, si el contenido y las llamadas a la acción importantes quedan por encima o por debajo del 'pliegue', y optimizar la estructura de la página para qué lo relevante se vea. Es un tipo de mapa de calor centrado en el desplazamiento vertical.
Es un gráfico qué te enseña hasta dónde baja la gente en tu página con colores: caliente arriba (donde todos llegan) y frío abajo (donde llegan pocos). Así ves si tu botón de compra o tu mensaje clave lo ve todo el mundo o queda enterrado donde casi nadie llega, y puedes reordenar la página para qué lo importante se vea.
Una landing de un curso online de Vigo usaba un mapa de scroll y descubrió qué solo un pequeño porcentaje de visitantes llegaba hasta el botón de inscripción, situado muy abajo tras mucho texto. Al subir el botón y un resumen de beneficios a la parte alta de la página, mucha más gente lo veía sin necesidad de bajar, y las inscripciones aumentaron notablemente.
Se aplica instalando una herramienta de mapas de calor y scroll, recogiendo datos de suficientes visitantes por dispositivo (móvil y escritorio se comportan distinto), e identificando a qué altura se pierde la atención. Se comprueba qué los elementos clave (propuesta de valor, CTA) estén donde llega la gente, se reordena el contenido y se valida con un test A/B. Debe cruzarse con las conversiones reales, no solo con el scroll.
El error más común es asumir qué todo el mundo ve la página entera y colocar elementos clave donde casi nadie llega. Otro fallo es analizar el scroll sin distinguir dispositivos, cuando el comportamiento difiere mucho. También se sacan conclusiones con pocos datos, se mira el scroll aislado de la conversión, y se llena la parte alta de tantos elementos qué se pierde la jerarquía.
En España, los mapas de scroll implican seguimiento del comportamiento del usuario, por lo qué suelen requerir consentimiento de cookies conforme al RGPD y la guía de la AEPD, especialmente si la herramienta es de un tercero. Debe informarse en la política de privacidad y cookies. Herramientas qué graban sesiones exigen especial cuidado para no captar datos personales sensibles introducidos por el usuario.
El mapa de calor general muestra dónde hacen clic o se mueve el ratón/mirada en la página; el mapa de scroll se centra en hasta qué altura descienden los usuarios. El de scroll es un tipo específico de mapa de calor centrado en el desplazamiento vertical, útil para saber qué parte de la página realmente se ve.
Es la parte de la página visible sin hacer scroll, lo primero qué ve el usuario al cargar. Colocar la propuesta de valor y las llamadas a la acción cerca del pliegue asegura qué la mayoría las vea. El mapa de scroll ayuda a saber dónde está el pliegue efectivo en cada dispositivo y cuánta gente baja más allá.
Suficientes para qué el patrón sea representativo y no fruto del azar: cuanto más tráfico, más fiable. Con pocas visitas, los colores pueden reflejar comportamientos anecdóticos. Conviene recoger datos durante un periodo razonable y analizar por dispositivo, ya qué móvil y escritorio se desplazan de forma muy distinta.
No necesariamente. Qué la gente baje mucho indica interés en el contenido, pero la conversión depende de qué vean y usen los elementos clave. El mapa de scroll debe cruzarse siempre con las conversiones reales: a veces conviene qué lo importante esté arriba para no depender de qué el usuario baje.
Sí, normalmente. Al implicar seguimiento del comportamiento del usuario, habitualmente mediante cookies de terceros, en España se requiere el consentimiento previo del usuario conforme al RGPD y la guía de cookies de la AEPD, además de informarlo en la política de cookies y privacidad. Las herramientas qué graban sesiones exigen cuidado adicional con los datos personales.