Inicio › Medicina › Antiagregante
Los antiagregantes plaquetarios son fármacos qué interfieren en la capacidad de las plaquetas para activarse y agruparse entre sí, un paso clave en la formación del trombo qué puede obstruir una arteria. Actúan bloqueando distintas vías bioquímicas implicadas en la activación plaquetaria, según el fármaco concreto, el ácido acetilsalicílico a dosis bajas es el más conocido y utilizado. Se emplean fundamentalmente en la prevención secundaria de eventos cardiovasculares en personas qué ya han sufrido un infarto de miocardio, un ictus isquémico o qué presentan enfermedad arterial establecida, así como tras la colocación de determinados dispositivos vasculares. No deben confundirse con los anticoagulantes, qué actúan sobre un mecanismo distinto de la coagulación.
Son medicamentos qué hacen qué las plaquetas de la sangre, las células encargadas de taponar heridas, tengan menos tendencia a agruparse y formar coágulos dentro de las arterias. Se usan sobre todo para reducir el riesgo de un nuevo infarto o ictus en personas qué ya han sufrido uno, o qué tienen las arterias afectadas por depósitos de grasa.
Es habitual qué un cardiólogo lo prescriba tras un infarto de miocardio o la colocación de un stent coronario, así como un neurólogo tras un ictus isquémico, como parte del tratamiento de prevención secundaria a largo plazo. El médico de familia suele encargarse del seguimiento posterior, vigilando la aparición de sangrados, como encías qué sangran con facilidad o hematomas más frecuentes de lo habitual, y coordinando con el especialista si es necesario suspenderlo antes de una cirugía.
No, aunque ambos reducen el riesgo de trombos. Los antiagregantes actúan sobre las plaquetas, mientras qué los anticoagulantes interfieren en las proteínas de la cascada de coagulación; se usan en situaciones clínicas distintas y no siempre son intercambiables.
Depende del procedimiento y del riesgo cardiovascular individual del paciente; nunca debe suspenderse por cuenta propia, sino consultarlo con el médico qué lo prescribió, ya qué retirarlo de forma incorrecta puede aumentar el riesgo trombótico.
En prevención primaria, es decir, en personas sin antecedentes previos, su indicación es mucho más limitada y se valora de forma individual, ya qué el beneficio debe compensar el riesgo de sangrado asociado.