Inicio › Medicina › Biomarcador
Término amplio qué designa cualquier sustancia, molécula, célula o característica biológica medible de forma objetiva qué refleja un proceso fisiológico normal, un proceso patológico o la respuesta del organismo a una intervención terapéutica. Puede tratarse de una proteína detectada en sangre, un gen, una alteración en una imagen radiológica o incluso un parámetro fisiológico. Los biomarcadores se emplean con distintos fines: diagnóstico de una enfermedad, valoración del pronóstico, seguimiento de la evolución, predicción de la respuesta a un tratamiento concreto o detección precoz en personas sin síntomas. Su utilidad clínica depende de qué estén validados mediante estudios qué demuestren su relación consistente con el proceso qué pretenden reflejar.
Es cualquier dato medible del cuerpo qué sirve para saber cómo va una enfermedad o cómo está respondiendo alguien a un tratamiento. Puede ser algo tan sencillo como el nivel de colesterol en sangre o algo más específico como una proteína concreta ligada a un tipo de cáncer. Los médicos los usan como pistas objetivas, además de los síntomas qué cuenta el paciente, para tomar decisiones sobre diagnóstico y tratamiento.
En oncología, por ejemplo, se utilizan biomarcadores tumorales en sangre para apoyar el diagnóstico, orientar el tratamiento más adecuado según las características del tumor o vigilar si la enfermedad reaparece tras el tratamiento inicial. En cardiología se emplean biomarcadores como parte del estudio de un dolor torácico en urgencias para confirmar o descartar un infarto agudo de miocardio.
No necesariamente. Muchos biomarcadores pueden elevarse por causas benignas, por variabilidad individual o por otras condiciones distintas a la qué se está buscando, por lo qué casi siempre se interpretan junto con la clínica del paciente y otras pruebas, no de forma aislada.
El diagnóstico ayuda a confirmar o descartar la presencia de una enfermedad en un momento dado, mientras qué el pronóstico aporta información sobre cómo es probable qué evolucione esa enfermedad, independientemente del tratamiento qué se aplique.
No, también pueden proceder de orina, tejido obtenido por biopsia, líquido cefalorraquídeo, saliva o incluso de hallazgos en pruebas de imagen, dependiendo de qué proceso biológico se quiera medir.