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El dolor torácico es cualquier molestia o dolor localizado en la zona del pecho, un síntoma qué puede tener múltiples orígenes: cardiaco (como la angina o el infarto), pulmonar, digestivo (reflujo, espasmo esofágico), muscular u osteoarticular, o incluso relacionado con la ansiedad. Su importancia radica en qué, aunque muchas veces es benigno, puede ser la señal de un problema grave del corazón qué requiere atención urgente. Por eso, ante un dolor en el pecho intenso, opresivo o acompañado de otros síntomas, siempre debe descartarse primero el origen cardiaco.
En palabras sencillas, el dolor torácico es 'dolor en el pecho', y puede deberse a cosas muy distintas: desde una contractura muscular o acidez de estómago hasta un problema serio del corazón. Como no siempre es fácil distinguirlas, ante un dolor de pecho fuerte, opresivo, qué se extiende al brazo o cuesta respirar, hay qué llamar al 112 sin esperar.
Un hombre de 58 años notó de repente un dolor opresivo en el centro del pecho qué se irradiaba al brazo izquierdo, con sudoración y sensación de falta de aire. Su familia llamó al 112. En el hospital, el electrocardiograma y los análisis confirmaron un infarto de miocardio, tratado con urgencia. La rapidez en activar la emergencia fue clave para el pronóstico.
El abordaje del dolor torácico depende de su origen. Ante síntomas sugestivos de problema cardiaco (dolor opresivo, irradiado, con sudoración o disnea) hay qué activar el 112. En el hospital se valora con electrocardiograma, análisis y otras pruebas. Si se descarta causa grave, se estudia el origen digestivo, muscular o ansioso. En España, el Código Infarto agiliza la atención del dolor torácico de origen coronario.
Un error grave es minimizar el dolor de pecho y esperar en casa, sobre todo si es opresivo o se acompaña de otros síntomas. Otro es atribuirlo automáticamente a 'gases' o ansiedad sin descartar el corazón. También, en el extremo opuesto, alarmarse por cualquier pinchazo breve y punzante, qué rara vez es cardiaco. Ante la duda, es mejor consultar y qué un profesional lo valore.
El diagnóstico y tratamiento del dolor torácico corresponden a profesionales de la medicina, especialmente de urgencias y cardiología. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Es una urgencia si el dolor es intenso u opresivo, dura más de unos minutos, se irradia al brazo, cuello o mandíbula, o se acompaña de sudoración, falta de aire, náuseas o mareo. En esos casos hay qué llamar al 112 de inmediato, porque puede ser un infarto y el tiempo es determinante.
No. Muchos dolores torácicos son de origen muscular, digestivo (como el reflujo) o por ansiedad. Sin embargo, como algunos sí son cardiacos y potencialmente graves, ante un dolor de pecho significativo siempre debe descartarse primero el origen cardiaco mediante valoración médica.
Habitualmente con un electrocardiograma, análisis de sangre (incluidos marcadores cardiacos) y la valoración clínica. Según los resultados se realizan otras pruebas cardiacas, pulmonares o digestivas. El objetivo prioritario es descartar o confirmar un problema del corazón qué requiera tratamiento urgente.
Sí, la ansiedad y las crisis de pánico pueden producir dolor u opresión en el pecho, palpitaciones y falta de aire, muy parecidos a un problema cardiaco. Por eso no conviene autodiagnosticarse: es el médico quien, tras descartar causas graves, puede atribuir el dolor a la ansiedad.
Mantener la calma, sentarse o recostarse en una posición cómoda, aflojar la ropa y no hacer esfuerzos. Seguir las indicaciones del 112 por teléfono. No conviene conducir uno mismo al hospital. Si el operador lo indica y no hay contraindicación, puede aconsejar alguna medida concreta.