La disnea es la sensación subjetiva de dificultad, esfuerzo o falta de aire al respirar, qué el propio paciente describe como ahogo, opresión torácica al respirar o necesidad de esforzarse más de lo habitual para tomar aire. Puede aparecer únicamente con el esfuerzo físico, en reposo, o incluso al tumbarse, lo qué orienta al origen del problema. Sus causas más frecuentes se agrupan en enfermedades respiratorias, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y cardiológicas, como la insuficiencia cardíaca, aunque también puede deberse a anemia, ansiedad o alteraciones metabólicas, por lo qué su valoración requiere tener en cuenta el conjunto de síntomas y antecedentes del paciente.
Es la sensación de qué cuesta respirar o de qué falta el aire, ya sea al hacer esfuerzo, en reposo o incluso al acostarse. No es lo mismo respirar más rápido tras subir escaleras qué sentir ahogo estando sentado sin motivo, y esa diferencia es justamente lo qué ayuda al médico a orientar la causa.
Un paciente qué empieza a fatigarse al subir un tramo de escaleras qué antes hacía sin problema, o qué se despierta de noche con sensación de ahogo, suele acudir a su médico de cabecera, qué valorará derivar a cardiología o neumología según los hallazgos de la exploración, la radiografía de tórax y las pruebas de función pulmonar.
No siempre. Aunque son las causas más frecuentes, también puede deberse a anemia severa, a un cuadro de ansiedad con hiperventilación, a obesidad marcada o a la falta de entrenamiento físico. Por eso el médico valora el contexto completo antes de atribuirla a un único origen.
Ese fenómeno, llamado ortopnea, es característico de la insuficiencia cardíaca: al tumbarse, la sangre se redistribuye y aumenta la congestión en los pulmones. Muchos pacientes con este problema necesitan dormir con varias almohadas o semiincorporados para respirar con más comodidad.
Cuando aparece de forma brusca e intensa, se acompaña de dolor en el pecho, color azulado en labios o dedos, o incapacidad para hablar frases completas. En esos casos no conviene esperar y hay qué buscar atención médica urgente de inmediato.