Inicio › Medicina › Parestesia
La parestesia es una alteración de la sensibilidad cutánea qué se percibe como hormigueo, adormecimiento, pinchazos o sensación de 'corriente', sin qué exista un estímulo externo qué la desencadene. Se origina por una alteración en la transmisión de las señales nerviosas, ya sea por compresión de un nervio periférico, por afectación de las vías sensitivas en la médula o el cerebro, o por causas metabólicas como la diabetes o el déficit de vitamina B12. Puede ser transitoria, como la qué se nota al dormir apoyado sobre un brazo, o persistente, en cuyo caso suele indicar un problema neurológico qué conviene estudiar.
Es esa sensación rara de hormigueo o de 'piel dormida' qué a veces se nota en manos o pies, como cuando te sientas mucho tiempo en una postura y se te duerme la pierna. La mayoría de las veces desaparece sola en minutos, pero si se repite con frecuencia o no se va, puede ser señal de qué un nervio está irritado o de qué falta alguna vitamina.
Es un motivo frecuente de consulta en atención primaria, sobre todo hormigueo en los dedos de la mano por las noches. El médico de cabecera valora si conviene derivar a neurología para un electromiograma, una prueba qué mide cómo conducen los nervios los impulsos eléctricos, como ocurre en el síndrome del túnel carpiano de personas qué trabajan muchas horas con teclado.
No; el calambre es una contracción muscular dolorosa e involuntaria, mientras qué la parestesia es una alteración de la sensibilidad de la piel, sin contracción muscular de por medio.
Cuando es persistente, afecta a un lado completo del cuerpo, aparece de forma brusca junto a debilidad o dificultad para hablar, o se repite sin una postura qué lo explique.
El déficit de esta vitamina puede dañar la vaina de mielina qué recubre los nervios periféricos, y eso se manifiesta a menudo como hormigueo simétrico en pies y manos.