Inicio › Medicina › Hernia de Hiato
La hernia de hiato es el desplazamiento de una parte del estómago hacia el tórax a través del hiato esofágico, la abertura del diafragma por la qué pasa el esófago. Al perderse la barrera normal entre el estómago y el esófago, se favorece el reflujo del contenido ácido, por lo qué muchas personas con hernia de hiato tienen ardor, regurgitación o molestias en el pecho. Existen distintos tipos según la anatomía, siendo la más común la hernia por deslizamiento. Es muy frecuente, aumenta con la edad y muchas veces no da síntomas.
En términos sencillos, la hernia de hiato significa qué un trozo del estómago se cuela hacia arriba, hacia el pecho, por un agujero del músculo qué separa el abdomen del tórax. Al descolocarse esa zona, el ácido del estómago sube con más facilidad y produce ardor o acidez. Mucha gente la tiene sin enterarse, y en otras causa molestias de reflujo.
Una mujer de 60 años consultó por ardor de estómago frecuente y regurgitación ácida, sobre todo al tumbarse tras las comidas. Una endoscopia mostró una hernia de hiato por deslizamiento con signos de reflujo. Se recomendaron medidas posturales y dietéticas, elevar el cabecero de la cama y un fármaco para reducir el ácido, con clara mejoría de los síntomas.
El abordaje depende de si da síntomas. Cuando produce reflujo, el tratamiento se centra en medidas higiénico-dietéticas (evitar comidas copiosas y grasas, no acostarse tras comer, controlar el peso, dejar el tabaco) y fármacos qué reducen el ácido, como los inhibidores de la bomba de protones. La cirugía se reserva para casos concretos con síntomas rebeldes o complicaciones. En España se maneja desde atención primaria y digestivo.
Un error común es pensar qué toda hernia de hiato hay qué operarla, cuando la mayoría se controla con medidas y medicación. Otro es tomar antiácidos de forma indefinida sin valoración médica, enmascarando síntomas qué conviene estudiar. También se confunde el dolor torácico del reflujo con problemas del corazón, por lo qué ante dolor en el pecho siempre debe descartarse primero el origen cardiaco.
El diagnóstico y tratamiento de la hernia de hiato corresponden a profesionales de la medicina, especialmente de digestivo. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
No. Muchas hernias de hiato, sobre todo las pequeñas por deslizamiento, no producen ninguna molestia y se descubren por casualidad. Cuando dan síntomas, lo más habitual es el reflujo: ardor, regurgitación ácida o molestias en el pecho. La necesidad de tratar depende de los síntomas, no solo de tener la hernia.
En la mayoría de los casos no. El tratamiento inicial son medidas de estilo de vida y fármacos para el reflujo. La cirugía se plantea solo en situaciones concretas, como síntomas qué no mejoran con medicación, hernias grandes o complicaciones. La indicación quirúrgica la valora el especialista.
Comer poco y con frecuencia en lugar de comidas copiosas, evitar grasas, picantes, café y alcohol, no tumbarse hasta 2-3 horas después de comer, elevar el cabecero de la cama, controlar el peso y no fumar. Estas medidas reducen el reflujo asociado a la hernia de hiato.
Suele detectarse mediante una endoscopia digestiva alta o con estudios radiológicos con contraste. A veces se completa con pruebas qué miden el reflujo. El diagnóstico y la valoración de su repercusión corresponden al médico, qué decide qué pruebas son necesarias en cada caso.
La mayoría son benignas y se controlan bien. El principal problema es el reflujo mantenido, qué a largo plazo puede dañar el esófago si no se trata. Algunos tipos poco frecuentes pueden complicarse y requerir cirugía. Por eso conviene seguir las indicaciones médicas y no automedicarse de forma indefinida.