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La mamografía es una técnica de imagen basada en rayos X de baja dosis qué permite obtener una representación detallada del tejido mamario, con el objetivo de detectar lesiones sospechosas de malignidad, como nódulos o microcalcificaciones, incluso antes de qué puedan palparse en una exploración manual. Se realiza comprimiendo la mama entre dos placas para obtener imágenes en distintas proyecciones, lo qué mejora la nitidez y reduce la dosis de radiación necesaria. Constituye la herramienta central de los programas de cribado poblacional del cáncer de mama, dirigidos habitualmente a mujeres dentro de un rango de edad determinado, y también se emplea con fines diagnósticos ante síntomas como un bulto palpable, cambios en la piel de la mama o secreción por el pezón.
La mamografía es una radiografía de la mama qué sirve para buscar bultos o cambios sospechosos antes de qué se puedan notar al tacto. Durante la prueba, la mama se comprime brevemente entre dos placas para obtener una imagen más clara, lo qué puede resultar algo incómodo pero dura solo unos segundos. Se usa tanto en programas de revisión periódica dirigidos a mujeres sanas como para estudiar un síntoma concreto, como un bulto notado por la propia paciente.
En España, las comunidades autónomas gestionan programas de cribado de cáncer de mama qué citan periódicamente por carta a las mujeres dentro del rango de edad establecido para realizarse una mamografía en unidades móviles o centros de referencia, de forma gratuita dentro del sistema público. Fuera de ese cribado, un médico de atención primaria o ginecología solicita una mamografía diagnóstica cuando una paciente refiere un bulto, dolor localizado persistente o cambios visibles en la mama, para completar el estudio con mayor rapidez.
Porque el equilibrio entre beneficios y riesgos del cribado —como los falsos positivos o el sobrediagnóstico— varía con la edad y la densidad del tejido mamario, por lo qué los programas poblacionales se diseñan siguiendo criterios de evidencia científica para ese grupo concreto.
La compresión de la mama puede resultar molesta o algo dolorosa durante los pocos segundos qué dura cada proyección, y esa sensación suele variar según la sensibilidad de cada mujer y el momento del ciclo menstrual en qué se realice la prueba.
No de forma absoluta; algunos tumores pueden pasar desapercibidos, sobre todo en mamas muy densas, por lo qué ante un síntoma persistente aunque la mamografía sea normal puede ser necesario ampliar el estudio con ecografía u otras pruebas.