Inicio › Medicina › Migraña con Aura
La migraña con aura es un tipo de migraña en la qué, antes o durante el dolor de cabeza, aparecen síntomas neurológicos transitorios y reversibles llamados aura. Lo más frecuente es el aura visual (luces, destellos, líneas en zigzag o una zona de visión borrosa qué se desplaza), aunque también puede haber hormigueos, dificultad para hablar u otros síntomas. El aura suele durar entre unos minutos y una hora y precede o acompaña a la cefalea migrañosa, habitualmente pulsátil, intensa y con náuseas o molestia ante la luz y el ruido. Aunque el aura puede resultar alarmante, es benigna en la mayoría de los casos, si bien conviene diferenciarla de otros procesos.
En palabras sencillas, la migraña con aura es una migraña qué empieza con avisos neurológicos, sobre todo visuales: se ven luces, destellos o líneas en zigzag, o una parte de la visión se emborrona, durante unos minutos, y luego llega el dolor de cabeza fuerte. Da un poco de susto la primera vez, pero suele ser benigna. Aun así, conviene qué un médico lo confirme.
Una mujer de 32 años describía episodios en los qué, antes del dolor de cabeza, veía durante unos 20 minutos unas líneas brillantes en zigzag qué se desplazaban por su campo visual, seguidas de una cefalea pulsátil intensa con náuseas. Se diagnosticó migraña con aura visual. Se le explicó el cuadro, se pautó tratamiento y se revisaron factores de riesgo y desencadenantes.
El abordaje incluye confirmar el diagnóstico por las características del aura y la cefalea, descartando otros procesos cuando el cuadro es atípico o nuevo. El tratamiento combina el de las crisis (analgésicos o fármacos específicos) con medidas preventivas si son frecuentes, además de identificar desencadenantes. En personas con aura se valoran ciertos factores de riesgo vascular. En España se maneja desde atención primaria y neurología.
Un error frecuente es asumir qué cualquier síntoma visual es un aura de migraña sin valoración, cuando algunos requieren descartar otras causas, sobre todo si aparecen por primera vez o son atípicos. Otro es abusar de analgésicos, qué puede cronificar la cefalea. También se ignoran factores de riesgo asociados al aura. Ante un aura nueva o cambiante, conviene consultar.
El diagnóstico y tratamiento de la migraña con aura corresponden a profesionales de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
El aura son síntomas neurológicos transitorios y reversibles qué aparecen antes o durante el dolor de cabeza migrañoso. Lo más frecuente es el aura visual (destellos, líneas en zigzag, zona de visión borrosa qué se desplaza), aunque también puede haber hormigueos o dificultad para hablar. Suele durar de minutos a una hora.
En la mayoría de los casos el aura es benigna, aunque pueda resultar alarmante. No obstante, en personas con aura se valoran ciertos factores de riesgo vascular, y conviene diferenciarla de otros procesos, sobre todo si es nueva o atípica. Por eso es importante qué el médico confirme el diagnóstico.
El aura de la migraña suele tener un patrón característico (por ejemplo, síntomas visuales qué se desplazan durante minutos y luego dan paso al dolor de cabeza) y se repite de forma parecida. Cuando los síntomas son nuevos, bruscos, atípicos o no siguen ese patrón, el médico debe descartar otras causas.
Conviene consultar si es la primera vez qué aparece un aura, si cambia respecto a las habituales, si es muy prolongada o si se acompaña de síntomas neurológicos importantes o de un dolor de cabeza brusco y muy intenso. Ante estos signos es necesaria una valoración médica sin demora.
Sí. Se trata la crisis con analgésicos o fármacos específicos y, si las migrañas son frecuentes, se valora un tratamiento preventivo. También ayuda identificar y evitar desencadenantes y no abusar de analgésicos. El médico ajusta el tratamiento y valora los factores de riesgo asociados en cada persona.