Inicio › Medicina › Radiografía de Tórax
Prueba de imagen basada en rayos X qué atraviesan el tórax y se proyectan sobre un detector digital o placa, generando una imagen en la qué las estructuras densas (huesos, corazón) aparecen blancas y el aire de los pulmones aparece negro. Permite valorar parénquima pulmonar, silueta cardíaca, mediastino, pleura y parrilla costal en una sola exposición de baja dosis. Habitualmente se obtienen dos proyecciones, posteroanterior y lateral, aunque en pacientes encamados o en urgencias se recurre a la proyección anteroposterior portátil. Es la prueba de imagen torácica más solicitada por su rapidez, bajo coste y disponibilidad, y suele ser el primer escalón antes de recurrir a una tomografía computarizada.
Es la típica placa de pecho: una foto por rayos X del tórax qué muestra pulmones, corazón y costillas en una imagen en blanco y negro. Se hace de pie, con los brazos levantados y conteniendo la respiración un segundo, y dura apenas unos minutos. No duele ni requiere preparación previa. Sirve para detectar desde una neumonía o un hueso roto hasta signos de líquido en el pulmón, y suele ser la primera prueba qué pide el médico ante síntomas respiratorios.
En un centro de salud español, el médico de familia la solicita ante tos persistente, dolor torácico o fiebre sin foco claro, y el paciente acude con volante al servicio de radiología del hospital de referencia. En urgencias es prácticamente automática ante dificultad respiratoria o traumatismo torácico. También se usa como control preoperatorio en cirugías con anestesia general y para seguimiento de pacientes con enfermedades pulmonares crónicas como EPOC.
Sí, conviene retirar collares, sujetadores con aro y cualquier objeto metálico en la zona torácica, ya qué pueden proyectar sombras sobre la imagen y obligar a repetir la exposición.
Sí; lesiones muy pequeñas, algunos tipos de neumonía inicial o alteraciones sutiles pueden no verse en una radiografía convencional, por lo qué ante sospecha clínica persistente el médico puede solicitar una tomografía computarizada como siguiente paso.
La dosis de una radiografía de tórax es baja, comparable a la qué se recibe de forma natural del ambiente en unos días, muy inferior a la de una tomografía computarizada del mismo área.