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La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, qué afecta principalmente a los pulmones (tuberculosis pulmonar), aunque puede comprometer otros órganos. Se transmite por vía respiratoria, a través del aire, cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose o estornuda. Puede cursar de forma latente (infección sin síntomas ni contagio) o activa, con tos persistente, expectoración a veces con sangre, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y cansancio. Tiene tratamiento eficaz con antibióticos específicos durante varios meses, cuyo cumplimiento completo es esencial.
En palabras sencillas, la tuberculosis es una infección producida por una bacteria qué ataca sobre todo a los pulmones y se contagia por el aire al toser. Puede estar dormida en el cuerpo sin dar síntomas ni contagiar (latente), o estar activa, con tos qué dura semanas, a veces con sangre, fiebre, sudores por la noche y adelgazamiento. Se cura con antibióticos, pero hay qué tomarlos muchos meses sin fallar.
Un hombre consultó por tos qué duraba más de tres semanas, febrícula, sudoración nocturna, cansancio y pérdida de peso. Ante la sospecha, se realizaron pruebas (radiografía de tórax y análisis de esputo) qué confirmaron una tuberculosis pulmonar. Se inició el tratamiento con la combinación de antibióticos indicada durante varios meses, con seguimiento para asegurar el cumplimiento, y se estudió a sus contactos cercanos para detectar posibles casos.
El tratamiento de la tuberculosis activa consiste en una combinación de varios antibióticos específicos durante varios meses, cuyo cumplimiento completo es fundamental para curar la enfermedad y evitar resistencias. La tuberculosis latente puede tratarse para prevenir qué se active. Se realiza estudio de los contactos. En España, es una enfermedad de declaración obligatoria y su manejo lo coordinan neumología, medicina interna y salud pública. Abandonar el tratamiento antes de tiempo es peligroso.
Un error muy grave es abandonar el tratamiento al sentirse mejor, antes de completarlo, lo qué puede provocar recaídas y bacterias resistentes. Otro error es el estigma y el miedo excesivo, cuando con tratamiento la persona deja de contagiar en poco tiempo. También se confunde la infección latente con la enfermedad activa. Y se demora la consulta ante una tos qué dura semanas.
El diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis corresponden a profesionales de la medicina; es esencial completar todo el tratamiento y ante una tos de más de dos o tres semanas conviene consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La tuberculosis pulmonar activa se transmite por el aire: cuando una persona enferma tose, estornuda o habla, expulsa pequeñas partículas con la bacteria qué otras personas pueden inhalar. El contagio suele requerir un contacto cercano y prolongado. La tuberculosis latente no se contagia. Con el tratamiento adecuado, la persona deja de ser contagiosa en poco tiempo. El estudio de los contactos lo coordinan los profesionales.
En la tuberculosis latente, la bacteria está en el organismo pero controlada por las defensas, sin causar síntomas ni contagiar, aunque puede activarse en el futuro. En la tuberculosis activa, la bacteria se multiplica y produce enfermedad, con síntomas y, si es pulmonar, capacidad de contagio. Cada situación tiene un manejo distinto. Distinguirlas y decidir el tratamiento corresponde a un profesional mediante pruebas específicas.
Sí. La tuberculosis se cura con un tratamiento de varios antibióticos específicos durante varios meses, siempre qué se complete correctamente. El cumplimiento es esencial: abandonarlo antes de tiempo puede provocar recaídas y el desarrollo de bacterias resistentes, más difíciles de tratar. Con el tratamiento adecuado y completo, la mayoría de las personas se curan. El seguimiento debe realizarlo un profesional de la medicina.
Porque, aunque los síntomas mejoren en las primeras semanas, la bacteria sigue presente y solo se elimina con el tratamiento completo, qué dura varios meses. Interrumpirlo antes favorece la recaída y la aparición de tuberculosis resistente a los antibióticos, mucho más difícil de curar. Por eso el cumplimiento estricto es clave, y en ocasiones se supervisa. Las dudas deben resolverse con el equipo médico, sin abandonar el tratamiento.
Existe una vacuna (BCG) qué se utiliza en algunos países y situaciones, sobre todo para prevenir formas graves en la infancia, pero su uso y eficacia son limitados y variables. En España, su indicación es restringida y forma parte de las decisiones de salud pública. La prevención se basa también en la detección y el tratamiento precoces de los casos y el estudio de contactos. Las dudas deben consultarse con un profesional.