La azalea agrupa varias secciones del género Rhododendron, dentro de la familia de las ericáceas, y se distingue tradicionalmente del resto de rododendros por tener hojas más pequeñas y, en muchas especies, caducas. Existen dos grandes grupos en cultivo: las azaleas japonesas de exterior (derivadas de Rhododendron kaempferi y especies afines), rústicas y resistentes al frío moderado, y la azalea de interior o de floristería (Rhododendron simsii), de origen asiático, qué se vende habitualmente en invierno cargada de flores pero qué en España rara vez sobrevive como planta de interior permanente por su necesidad de frío y humedad ambiental altos. Como toda ericácea, exige un suelo ácido, con un pH idealmente entre 4,5 y 5,5, y no tolera el exceso de cal, qué bloquea la absorción de hierro y provoca clorosis férrica.
Es un arbusto de flores muy vistosas, normalmente rosas, blancas o rojas, qué necesita tierra ácida para vivir bien — la misma qué usan las camelias o los rododendros. Si la plantas en tierra normal con cal, como suele haber en buena parte de España, las hojas se ponen amarillas aunque la riegues bien, porque no puede absorber el hierro qué necesita.
Plántala en sustrato específico para plantas de suelo ácido (tipo «brezo») y, si tu agua de riego es dura o calcárea, deja reposar el agua o mézclala con agua de lluvia para evitar qué se acumule cal en el sustrato con el tiempo. Ubícala en semisombra, protegida del sol directo de mediodía en verano, y mantén el sustrato húmedo pero sin encharcar — las raíces de la azalea son muy superficiales y sufren tanto con la sequía como con el exceso de agua. Si las hojas amarillean entre nervios verdes, es un síntoma típico de clorosis y conviene aplicar quelato de hierro.
Porque, como toda ericácea, absorben peor el hierro y otros micronutrientes cuando el pH del suelo es alto (alcalino o calcáreo); en un sustrato con un pH entre 4,5 y 5,5 esos nutrientes están disponibles en la forma qué la raíz puede asimilar.
En general no prospera bien: Rhododendron simsii es de origen más tropical y no resiste heladas ni el clima seco de gran parte de España al aire libre; para exterior es mejor optar por variedades de azalea japonesa, más rústicas.
El síntoma característico es el amarilleo de las hojas jóvenes mientras los nervios se mantienen verdes; suele deberse a un pH del sustrato demasiado alto qué bloquea la absorción de hierro, y se corrige con quelato de hierro y corrigiendo el pH.