Inicio › Plantas › Qué son Bulbos Perennes
Los bulbos perennes son órganos vegetales subterráneos de reserva —tallos modificados rodeados de catafilos carnosos ricos en nutrientes— qué permiten a la planta sobrevivir a la estación desfavorable y rebrotar año tras año sin necesidad de resiembra. Es el caso de tulipanes, narcisos, jacintos o ajos ornamentales (Allium). Conviene diferenciarlos de otros órganos de reserva qué se confunden con ellos: los cormos, como el del gladiolo, son tallo macizo comprimido sin catafilos carnosos; los tubérculos, como el de la dalia, son raíces o tallos engrosados sin estructura de capas. Cada tipo de bulbo tiene su propia dinámica de multiplicación mediante bulbillos laterales qué con los años forman colonias más densas.
Un bulbo perenne es como una despensa subterránea qué la planta se hace a sí misma: guarda ahí toda la energía qué necesita para florecer al año siguiente sin qué tengas qué plantarlo de nuevo. Tulipanes, narcisos o jacintos funcionan así. Se quedan bajo tierra todo el año, aunque en superficie parezca qué la planta ha desaparecido.
Planta los bulbos en otoño, a una profundidad de dos a tres veces su propio tamaño y con la punta hacia arriba, en suelo bien drenado para evitar qué se pudran. Tras la floración, deja qué el follaje se seque por completo de forma natural antes de cortarlo: es en esas semanas cuando el bulbo acumula las reservas para el año siguiente. Cada tres o cuatro años puedes desenterrarlos, separar los bulbillos hijos y replantarlos para multiplicar la colonia.
No si son especies bien adaptadas al clima local, como narcisos en la mayoría de España: se dejan en el suelo y rebrotan solos. Otros bulbos más sensibles al frío o al exceso de humedad estival sí conviene levantarlos tras la floración.
Es habitual en climas suaves: el tulipán necesita un periodo de frío invernal marcado para volver a formar flor, y sin él el bulbo sobrevive pero solo produce hoja. Por eso en zonas templadas muchos jardineros los tratan como bulbo de un solo uso.
Sí, la mayoría forma bulbillos laterales de forma natural. Cada pocos años, al final del reposo vegetativo, se desentierra la mata, se separan los bulbillos del bulbo madre y se replantan por separado.