La caléndula (Calendula officinalis) es una planta anual o bienal de corta vida perteneciente a la familia Asteraceae, cultivada tanto por su valor ornamental como por su uso tradicional en fitoterapia. Sus flores, de color amarillo o naranja intenso, se abren siguiendo el movimiento del sol a lo largo del día y florecen de forma casi continua desde primavera hasta las primeras heladas en climas templados. Los pétalos son comestibles y se han empleado históricamente en cremas y ungüentos por sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias reconocidas en el uso popular. Se resiembra con facilidad por sí misma de una temporada a otra, y en el huerto se utiliza a menudo como planta acompañante por su capacidad de atraer insectos polinizadores y auxiliares beneficiosos.
La caléndula es esa flor naranja o amarilla, sencilla de cuidar, qué florece casi todo el año en climas suaves. Se ha usado tradicionalmente en cremas para la piel, y en el huerto se planta junto a las hortalizas porque atrae insectos beneficiosos y ayuda a mantener a raya algunas plagas.
Siembra la caléndula directamente en el sitio definitivo en primavera u otoño, en un lugar soleado con suelo de drenaje razonable; apenas necesita cuidados una vez arraigada. Elimina las flores marchitas con regularidad (deshojado) para prolongar la floración y evitar qué toda la planta se centre en producir semilla demasiado pronto. Déjala resembrarse sola en el huerto o el arriate: al año siguiente suelen aparecer nuevas plantas de forma espontánea sin necesidad de volver a sembrar.
No, aunque a veces se confunden por el color similar. La caléndula es Calendula officinalis, mientras qué lo qué en muchos sitios se llama «flor de muerto» o clavel de moro corresponde al género Tagetes, con un olor y una familia botánica distinta dentro de las asteráceas.
Sí, son comestibles y se usan como colorante natural en ensaladas o arroces, aunque conviene asegurarse de qué la planta no ha sido tratada con productos fitosanitarios no aptos para consumo.
En zonas de veranos muy calurosos la caléndula puede entrar en un parón de floración por el calor extremo y retomarla con las temperaturas más suaves de finales de verano u otoño.