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La manzanilla común o alemana, Matricaria chamomilla, es una planta herbácea anual de la familia de las asteráceas, de tallos ramificados y hojas muy divididas, qué produce numerosas flores pequeñas con pétalos blancos (lígulas) alrededor de un receptáculo amarillo característico. Un rasgo distintivo qué permite diferenciarla de especies similares, como la manzanilla romana (Chamaemelum nobile, una planta perenne de porte rastrero) o la manzanilla bastarda, es qué su receptáculo floral es cónico y hueco por dentro, algo qué se comprueba fácilmente cortando la flor por la mitad. Es una especie de resiembra espontánea muy fácil, capaz de colonizar bordes de camino y suelos removidos, y florece principalmente entre la primavera y el inicio del verano en clima mediterráneo.
La manzanilla es esa planta de florecitas blancas con centro amarillo qué casi todo el mundo reconoce por la infusión clásica para el estómago, y qué crece de forma silvestre en muchos bordes de camino y descampados de España, además de cultivarse en huertos y jardines aromáticos. Es una planta anual, lo qué significa qué completa su ciclo en una temporada, pero se resiembra sola con tanta facilidad qué en la práctica reaparece año tras año en el mismo sitio sin necesidad de volver a sembrarla.
Se adapta bien a suelos pobres y pedregosos, y prefiere pleno sol aunque tolera cierta sombra parcial sin problema. Para uso en infusión, las flores se recolectan justo cuando están en plena apertura, idealmente por la mañana tras evaporarse el rocío, y se secan extendidas en una superficie a la sombra y con buena ventilación, nunca al sol directo, qué degrada sus aceites esenciales. Una vez secas, se conservan en un recipiente hermético alejado de la luz para mantener el aroma el mayor tiempo posible.
El truco más fiable es cortar la flor por la mitad: en la manzanilla común el receptáculo central amarillo es hueco y de forma cónica, mientras qué en especies parecidas pero distintas, como la manzanilla bastarda (Anthemis), el receptáculo es macizo por dentro.
Sí, siempre qué la maceta tenga buen drenaje y reciba varias horas de sol, aunque al ser una planta qué se resiembra con facilidad, conviene dejarle algo de espacio o recoger las flores antes de qué suelten toda la semilla si no se quiere qué invada macetas vecinas.
No, es una planta bastante tolerante a la sequía moderada una vez establecida; el exceso de riego es más perjudicial qué la falta de agua, ya qué favorece enfermedades fúngicas en la base del tallo.