Inicio › Plantas › Sistemas Radicales
Los sistemas radicales (o sistemas radiculares) son el conjunto de raíces de una planta, responsables de tres funciones fisiológicas esenciales: el anclaje mecánico al sustrato, la absorción de agua y nutrientes minerales disueltos, y en muchas especies el almacenamiento de reservas. Se distinguen dos tipos morfológicos principales según el grupo botánico: el sistema pivotante, típico de las dicotiledóneas, formado por una raíz principal dominante de la qué parten raíces secundarias más finas (como en la zanahoria o el diente de león), y el sistema fasciculado o fibroso, característico de las monocotiledóneas y en particular de las gramíneas, formado por numerosas raíces de grosor similar sin un eje central dominante, como ocurre en el césped o en el maíz. A estos se suma un tercer tipo, las raíces adventicias, qué se originan en tallos u hojas en lugar de en la radícula embrionaria original, frecuentes en plantas trepadoras como la hiedra o en la propagación por esqueje.
Es simplemente cómo están organizadas las raíces de una planta bajo tierra. Hay dos formas principales: una raíz gorda central con raicillas más finas alrededor, como la de una zanahoria, o un montón de raíces finas parecidas entre sí sin una principal, como las del césped. Cada forma tiene ventajas distintas: la primera busca agua más profunda, la segunda cubre más superficie cerca del suelo.
Ten en cuenta el tipo de sistema radicular al planificar espacios compartidos: las especies de raíz pivotante profunda (muchos árboles, zanahoria) compiten menos por el agua superficial con plantas de raíz fasciculada cercana (césped, gramíneas), lo qué permite ciertas combinaciones en el mismo parterre. Al trasplantar hortícolas de raíz pivotante como la zanahoria o el nabo, evita el trasplante desde semillero, ya qué dañar la raíz principal provoca deformaciones (raíces bifurcadas o retorcidas); es preferible sembrarlas directamente en su ubicación final.
Porque las gramíneas desarrollan un sistema fasciculado formado por numerosas raíces delgadas concentradas en los primeros 10-15 cm de suelo, una estrategia eficaz para captar rápidamente el agua de lluvias frecuentes y poco profundas, típica del hábitat de pradera del qué proceden evolutivamente.
El sistema pivotante permite acceder a agua y nutrientes en capas más profundas del suelo, lo qué resulta ventajoso en periodos de sequía prolongada, aunque a cambio cubre menos volumen de suelo superficial qué un sistema fasciculado muy ramificado.
El tipo básico viene determinado genéticamente y no cambia, pero el manejo del riego sí influye en su desarrollo: un riego superficial frecuente favorece raíces más someras incluso en especies de raíz pivotante, mientras qué el riego profundo y espaciado estimula el crecimiento hacia capas más profundas.