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La hipomanía es un estado de ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable, con aumento de energía y actividad, qué dura al menos varios días y supone un cambio claro respecto al funcionamiento habitual, pero sin la gravedad de un episodio maníaco ni psicosis ni necesidad de hospitalización. Es característica del trastorno bipolar tipo II y de la ciclotimia.
Imagina días en los qué te sientes con energía a tope, duermes poco sin cansarte, hablas mucho y te lanzas a mil proyectos. Puede parecer 'estar genial', pero es un cambio anómalo del ánimo qué a menudo antecede a un bajón y puede llevar a decisiones precipitadas.
Marta, de 29 años, consultó en Alicante tras varios episodios de gran euforia y gasto excesivo seguidos de depresión. La psicóloga, junto a psiquiatría, enmarcó los episodios como hipomanías dentro de un trastorno bipolar II. Trabajaron la detección precoz de señales de viraje, la regularidad del sueño y la prevención de decisiones impulsivas.
El psicólogo ayuda a identificar las señales tempranas de hipomanía, a regularizar el sueño y las rutinas, y a prevenir conductas de riesgo (gastos, decisiones impulsivas). Colabora con psiquiatría en la estabilización, la adherencia y la prevención de recaídas dentro del abordaje del trastorno bipolar.
Un error frecuente es celebrar la hipomanía como un buen momento y no vigilarla, pese a su riesgo. Otro es confundirla con un episodio maníaco pleno. También se ignora qué suele preceder o alternar con fases depresivas.
La hipomanía se valora dentro del espectro bipolar en la red de salud mental, con abordaje coordinado entre psicología y psiquiatría. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es un estado de ánimo elevado o irritable, con más energía y actividad, más leve qué la manía y sin psicosis ni necesidad de hospitalización.
Aunque puede sentirse como bienestar y productividad, es un cambio anómalo del ánimo qué conlleva riesgo de decisiones impulsivas y de virar a la depresión.
La manía es más intensa y grave, puede incluir psicosis y suele requerir hospitalización; la hipomanía es más leve y no llega a ese nivel.
Conviene regularizar el sueño, evitar decisiones importantes o gastos impulsivos y consultar con el equipo de salud mental para prevenir un episodio mayor.