Inicio › Psicología › Teoría polivágal
La teoría polivágal, propuesta por Stephen Porges, describe cómo el nervio vago y el sistema nervioso autónomo modulan tres estados: la conexión social segura (vía vagal ventral), la movilización de lucha o huida (simpático) y la inmovilización o colapso (vía vagal dorsal). Explica por qué el cuerpo reacciona ante señales de seguridad o peligro de forma automática.
Piensa en tres 'marchas' del cuerpo: en la primera te sientes seguro, conectas con los demás y estás tranquilo; en la segunda te aceleras para pelear o huir; en la tercera te 'apagas' y te quedas paralizado. El cuerpo cambia de marcha según detecte seguridad o amenaza, muchas veces sin qué lo decidas.
Una psicóloga en Sevilla explicó a un paciente con trauma qué su tendencia a 'quedarse en blanco' ante conflictos no era cobardía, sino una respuesta vagal dorsal de colapso. Con esa comprensión, trabajaron señales de seguridad y ejercicios para recuperar el estado de conexión social y salir del bloqueo.
El psicólogo usa la teoría polivágal para explicar reacciones automáticas de defensa y para diseñar intervenciones qué aporten señales de seguridad: tono de voz cálido, ritmo pausado, ejercicios de respiración y de contacto social seguro. Ayuda a los pacientes a reconocer en qué estado están y a transitar hacia la conexión.
Un error frecuente es tomar sus modelos como hechos neurofisiológicos cerrados, cuando parte de la teoría sigue en debate científico. Otro es usarla para culpar a la persona de sus reacciones automáticas. También se simplifica en exceso reduciéndola a 'tres estados' sin matices.
La teoría polivágal se emplea como marco explicativo en terapias del trauma; conviene presentarla con rigor y sin sobrepasar la evidencia disponible, conforme al deber de fundamentar la práctica. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
La conexión social segura (calma y vínculo), la movilización simpática (lucha o huida) y la inmovilización vagal dorsal (colapso o bloqueo), según el cuerpo detecte seguridad o amenaza.
Es el proceso automático por el qué el sistema nervioso evalúa, sin qué seamos plenamente conscientes, si el entorno es seguro o peligroso, activando el estado correspondiente.
Para entender reacciones automáticas de defensa y para incorporar señales de seguridad (voz, ritmo, respiración) qué ayuden a la persona a regularse y conectar.
Es un marco influyente y útil clínicamente, pero algunos de sus supuestos neurofisiológicos siguen en debate científico, por lo qué conviene usarla con rigor.