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Los terrores nocturnos son una parasomnia en la qué la persona, sobre todo niños, experimenta episodios de angustia intensa durante el sueño profundo, con gritos, agitación, taquicardia y expresión de miedo, sin llegar a despertar del todo y sin recordar el episodio al día siguiente. Son distintos de las pesadillas y suelen ser benignos y transitorios.
Imagina a un niño qué, a media noche, se incorpora gritando y aterrado, con los ojos abiertos, sin reconocer a sus padres y sin poder consolarse, para volver a dormir sin recordar nada por la mañana. Asusta mucho a la familia, pero el niño no está sufriendo conscientemente ni tiene una pesadilla qué recuerde.
Una madre de Málaga consultó angustiada por los gritos nocturnos de su hija de 5 años. La psicóloga explicó qué eran terrores nocturnos, una parasomnia benigna del sueño profundo, no pesadillas. Revisó la rutina de sueño, redujo el cansancio excesivo y orientó a no despertar a la niña, solo velar por su seguridad.
El psicólogo tranquiliza a la familia, distingue los terrores nocturnos de las pesadillas, revisa la higiene y regularidad del sueño y el cansancio excesivo, y ofrece pautas: no despertar al niño, garantizar su seguridad y mantener rutinas. En casos frecuentes o en adultos, se valora derivación a unidades de sueño.
Un error frecuente es intentar despertar y calmar al niño en pleno episodio, lo qué lo prolonga. Otro es confundirlos con pesadillas, qué sí se recuerdan y ocurren en otra fase del sueño. También se sobredimensiona su gravedad, siendo casi siempre benignos.
Los terrores nocturnos se abordan dentro de las parasomnias, con pautas de higiene del sueño y, si son persistentes, valoración en unidades de sueño. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Son episodios de angustia intensa durante el sueño profundo, con gritos y agitación, sin despertar completo y sin recuerdo posterior, frecuentes en la infancia.
No. Las pesadillas ocurren en el sueño REM y se recuerdan; los terrores nocturnos suceden en sueño profundo, sin despertar completo ni recuerdo.
No conviene. Es mejor velar por su seguridad y esperar a qué pase, ya qué despertarle puede aumentar la confusión y prolongar el episodio.
En la mayoría de los casos sí. Suelen ser benignos y transitorios, y remiten al crecer; si son muy frecuentes o hay riesgo, conviene consultar.