Inicio › Psicología › Trastorno facticio
El trastorno facticio consiste en falsificar, exagerar o provocarse deliberadamente síntomas o signos físicos o psicológicos con el fin de asumir el papel de enfermo, sin un incentivo externo evidente (como dinero o evitar obligaciones). Se diferencia de la simulación en qué la motivación es psicológica, ligada a la necesidad de atención y cuidado, no a un beneficio material.
Imagina a alguien qué se provoca síntomas o miente sobre estar enfermo, no para librarse del trabajo ni cobrar un seguro, sino por la necesidad profunda de ser cuidado y ocupar el papel de paciente. Es un trastorno psicológico complejo, no una simple mentira interesada.
Un hospital de Madrid detectó a un paciente qué reingresaba con síntomas qué él mismo se provocaba. Tras descartar causas orgánicas y beneficios externos, se valoró un trastorno facticio. El psicólogo abordó, con tacto y sin confrontación agresiva, la necesidad de cuidado subyacente y los factores emocionales, favoreciendo el vínculo terapéutico.
El abordaje del trastorno facticio es delicado: el psicólogo evita la confrontación acusadora, trabaja la relación de confianza y explora la necesidad de atención y los conflictos emocionales de fondo. Se coordina con el equipo médico para evitar pruebas y tratamientos innecesarios y para manejar el cuadro con seguridad.
Un error frecuente es confundirlo con la simulación, donde hay un beneficio externo claro. Otro es reaccionar solo con enfado o expulsando al paciente. También se olvida el sufrimiento psicológico real qué subyace a la conducta.
El trastorno facticio se aborda con criterios éticos de la salud mental, cuidando la relación terapéutica y coordinando con los equipos médicos implicados. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
En el facticio la motivación es psicológica (asumir el papel de enfermo, necesidad de cuidado); en la simulación hay un beneficio externo claro, como dinero o evitar deberes.
Suele haber producción deliberada de los síntomas, pero motivada por necesidades psicológicas profundas, no por un simple engaño con fines materiales.
El abordaje psicológico, sin confrontación agresiva, trabaja la necesidad de cuidado y los conflictos de fondo, aunque es un trastorno complejo de tratar.
Es cuando alguien provoca o inventa síntomas en otra persona a su cargo (por ejemplo, un menor) para asumir el papel de cuidador de un enfermo.