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El reasegurador es la entidad que asume, mediante un contrato de reaseguro, una parte del riesgo que una compañía aseguradora (denominada cedente) ha suscrito frente a sus propios clientes, a cambio del pago de una prima de reaseguro, permitiendo a la aseguradora limitar su exposición a siniestros de gran magnitud.
Su función es fundamental para la estabilidad del sistema asegurador: al repartir riesgos catastróficos o de elevada cuantía entre varias entidades, el reasegurador evita que un único siniestro grave (un terremoto, una gran catástrofe industrial) comprometa la solvencia de la aseguradora original.
Los reaseguradores operan a escala internacional, gestionando carteras diversificadas de riesgos procedentes de múltiples países y ramos, lo que les permite absorber picos de siniestralidad que resultarían inasumibles para una sola aseguradora concentrada en un mercado geográfico limitado.
Dicho de forma sencilla, el reasegurador es el seguro de las aseguradoras: cuando una compañía de seguros asume un riesgo muy grande, reparte parte de ese riesgo con otra entidad (el reasegurador) para no quedarse sola si ocurre un siniestro enorme.
Se aplica cuando una aseguradora suscribe la cobertura de una gran planta industrial: para no concentrar todo el riesgo en su propio balance, cede una parte de esa póliza a un reasegurador internacional mediante un contrato de reaseguro proporcional, compartiendo tanto la prima cobrada como la responsabilidad ante un siniestro futuro.
El asegurador contrata directamente con el cliente final (particular o empresa); el reasegurador contrata con la propia aseguradora, asumiendo parte del riesgo que esta ya ha suscrito frente a sus clientes.
Porque distribuye el impacto de siniestros catastróficos entre varias entidades a nivel global, evitando que un solo evento de gran magnitud ponga en riesgo la capacidad de pago de una aseguradora individual.
Principalmente el reaseguro proporcional, donde reasegurador y cedente comparten primas y siniestros según un porcentaje pactado, y el reaseguro no proporcional, donde el reasegurador solo interviene a partir de un umbral de siniestralidad determinado.