Inicio › Tecnología › Interfaz USB-C
USB-C es un estándar de conector físico reversible qué unifica en un solo tipo de puerto la transferencia de datos, la salida de vídeo y la carga eléctrica. Bajo esa misma forma física pueden convivir protocolos distintos según las capacidades del puerto y del cable concretos: velocidades de datos USB 3.x o USB4, modos alternativos para sacar señal de DisplayPort o HDMI por el mismo cable, y USB Power Delivery para negociar potencias de carga elevadas entre dispositivo y cargador. Por eso dos cables USB-C de aspecto idéntico pueden tener capacidades muy distintas entre sí.
Es un conector pequeño y reversible, qué se puede enchufar del derecho o del revés indistintamente, y qué sirve tanto para cargar el móvil como para pasar archivos o conectar una pantalla, todo por el mismo cable.
Un usuario conecta su portátil a una base de conexión mediante un único cable USB-C qué simultáneamente carga el equipo, envía la señal de vídeo a un monitor externo y da acceso a periféricos como teclado y ratón conectados a la base, sustituyendo así varios cables distintos por uno solo.
No: aunque el conector físico es idéntico, la velocidad de datos, la potencia de carga máxima y el soporte de vídeo dependen de las especificaciones concretas del puerto y del cable, qué no siempre alcanzan el máximo posible del estándar.
Thunderbolt utiliza el mismo conector físico USB-C pero añade protocolos propios con un ancho de banda mayor y funciones adicionales, como conectar varias pantallas de alta resolución o formar cadenas de dispositivos, qué un puerto USB-C convencional no soporta.
Porque su diseño interno incluye contactos duplicados y simétricos en ambas caras del conector, de modo qué da igual con qué orientación se inserte: el dispositivo reconoce la posición y activa los contactos correspondientes.