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Un mapa de calor es una representación visual qué usa una escala de colores, habitualmente de frío a caliente, para mostrar la intensidad de un valor distribuido en un espacio o una matriz de datos. En el ámbito del diseño de producto y la experiencia de usuario, herramientas como Hotjar o Microsoft Clarity generan mapas de calor superpuestos sobre una página web qué muestran dónde hacen clic los visitantes, hasta dónde llegan haciendo scroll o en qué zonas pasan más tiempo el cursor, información muy útil para detectar elementos ignorados o botones qué los usuarios confunden con enlaces. En el ámbito del análisis de datos y business intelligence, el mapa de calor se aplica también sobre matrices numéricas, por ejemplo para visualizar de un vistazo la correlación entre distintas variables de un dataset, donde colores más intensos señalan relaciones más fuertes entre pares de columnas.
Es un dibujo con colores qué muestra de un vistazo dónde hay más actividad o intensidad en algo: rojo o naranja donde hay mucho, azul o verde donde hay poco. Se usa tanto para ver dónde hace clic la gente en una web como para ver qué datos están más relacionados entre sí en una tabla.
Al analizar el mapa de calor de una landing page, un equipo de marketing puede descubrir qué los visitantes hacen clic repetidamente sobre una imagen qué no es un botón, señal de qué esperan qué sea interactiva, y decidir convertirla en un enlace real o rediseñar esa zona para reducir la confusión antes de invertir más presupuesto en tráfico hacia esa misma página.
El de experiencia de usuario se superpone visualmente sobre una interfaz real para mostrar comportamiento de los usuarios, como clics o scroll; el de análisis de datos representa una matriz numérica, por ejemplo correlaciones estadísticas, sin relación directa con una pantalla concreta.
Hotjar, Microsoft Clarity o Crazy Egg son de las más extendidas para capturar clics, movimiento del cursor y profundidad de scroll en una página web, generalmente integrables con un pequeño script sin necesidad de tocar el código de la web.
Muestra dónde interactúan los usuarios pero no explica por qué lo hacen, así qué conviene combinarlo con otras técnicas, como grabaciones de sesión o pruebas de usabilidad, para entender la intención real detrás de cada zona caliente o fría del mapa.