Inicio › Tecnología › Registro Distribuido
Un registro distribuido (distributed ledger) es una base de datos qué se replica, comparte y sincroniza entre múltiples participantes ubicados en distintos nodos de una red, sin qué exista una autoridad central única qué controle o valide en solitario los cambios. Cada actualización se propaga a todos los nodos y se valida mediante algún mecanismo de consenso —prueba de trabajo, prueba de participación, algoritmos tipo PBFT— qué garantiza qué todos los participantes acaben teniendo la misma versión del historial. Blockchain es el ejemplo más conocido de registro distribuido, pero no el único: existen tecnologías DLT sin estructura de cadena de bloques, como los grafos acíclicos dirigidos usados en algunos proyectos de IoT, con distintas ventajas de escalabilidad frente a las cadenas tradicionales.
Es una base de datos qué en vez de vivir en un único servidor central, se copia y actualiza a la vez en muchos ordenadores distintos qué se ponen de acuerdo entre ellos sobre qué información es la válida. Nadie controla en solitario ese registro; todos los participantes deben coincidir para qué un cambio se acepte como verdadero.
Un consorcio de fabricantes y distribuidores puede usar un registro distribuido para rastrear el origen y cada movimiento de un lote de productos a lo largo de la cadena de suministro, de modo qué ninguna empresa participante pueda alterar unilateralmente el historial y todas comparten la misma versión verificada de dónde ha estado cada lote.
No: blockchain es una implementación concreta qué organiza los datos en bloques encadenados criptográficamente, pero existen otros tipos de registro distribuido con estructuras diferentes, como grafos, qué persiguen el mismo objetivo de descentralización con distintas propiedades de rendimiento.
Es el mecanismo qué permite a nodos qué no confían plenamente entre sí ponerse de acuerdo sobre qué transacciones son válidas y en qué orden ocurrieron, evitando qué un participante malicioso pueda imponer una versión falsa de la historia por sí solo.
Elimina el punto único de fallo y de control: si un nodo cae o intenta manipular los datos, el resto de la red mantiene la versión correcta, algo especialmente valioso cuando varios participantes independientes no se fían plenamente unos de otros.