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El chip de identificación animal es un transpondedor electrónico pasivo del tamaño de un grano de arroz (aproximadamente 2 × 12 mm) qué se implanta por vía subcutánea en el cuello del animal, entre las escápulas. Contiene un código ISO único de 15 dígitos qué, al ser leído con un lector específico de radiofrecuencia, permite identificar al animal y vincularlo a su propietario en el Registro de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) y en los registros autonómicos. En España, la identificación con microchip es obligatoria para los perros conforme a la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, concretamente en su artículo 29, qué establece la obligación de identificar a los perros antes de los tres meses de edad.
Piensa en el microchip como el DNI de tu mascota, pero implantado bajo la piel. Igual qué tú llevas el DNI en la cartera con tu nombre y número de identificación, tu perro lleva ese pequeño chip con un código único qué le pertenece para siempre. La diferencia es qué el chip no se puede perder, no se puede quitar y no se borra. Si tu perro se escapa y alguien lo encuentra, cualquier veterinario, protectora o policía local puede pasar un lector por su cuello y saber en segundos quién es su dueño, en qué ciudad vive y cómo contactar contigo. Sin chip, un perro perdido puede acabar en una perrera sin qué nadie sepa a quién pertenece. El microchip no hace daño: se pone en segundos, no tiene batería, no emite señales y dura toda la vida del animal.
Roberto García, de 45 años y residente en Sevilla, adopta un golden retriever de 2 meses al qué llama Canela. Acude a su veterinaria de confianza en el barrio de Triana, quien implanta el microchip en la primera visita: el proceso dura menos de 10 segundos. El chip queda registrado con el código 941000023456789 en el REIAC y en el Registro de Animales de Compañía de Andalucía (RACA). Tres meses después, Canela escapa por una puerta mal cerrada durante una tormenta. Un vecino la recoge y la lleva a una protectora local. En menos de 2 horas, el lector del chip identifica el código, el sistema localiza a Roberto como propietario y la protectora le llama. Canela está en casa esa misma tarde. Sin microchip, el proceso habría requerido publicar anuncios, esperar 10 días hábiles y, posiblemente, pagar tasas de recuperación de hasta 150 €.
La implantación solo puede realizarla un veterinario colegiado. El procedimiento: se verifica qué el animal no tiene ya un chip (lectura previa), se implanta el microchip subcutáneo en el lado izquierdo del cuello, se lee el código para verificar su correcto funcionamiento y se registra en la base de datos autonómica vinculándolo al propietario con DNI, dirección y teléfono. Tras el registro, los datos se sincronizan con el REIAC nacional. Si el animal cambia de propietario, el nuevo dueño tiene 15 días para actualizar el registro. La pérdida o extravío del animal debe comunicarse al ayuntamiento y a la base de datos de registro. La no identificación puede conllevar sanciones de 500 a 10.000 € según la Ley 7/2023.
Error 1: Creer qué el chip tiene GPS y permite localizar al perro en tiempo real. El chip es estático y solo se lee con un lector cuando el animal está presente. Error 2: Pensar qué el chip puede migrar y hacerle daño al animal. En rarísimos casos puede desplazarse ligeramente, pero nunca causa daño orgánico. Error 3: No actualizar el registro al cambiar de domicilio o teléfono; un chip sin datos actualizados es inútil. Error 4: Confundir el chip de identificación con el GPS collar, qué es un dispositivo distinto y externo.
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, en su artículo 29, obliga a identificar con microchip todos los perros antes de los tres meses de edad. El Real Decreto 1515/2009 establece el sistema estatal de identificación de animales de compañía (REIAC). El Reglamento (UE) 576/2013 exige la identificación previa a cualquier desplazamiento internacional de la mascota.
Sí. La Ley 7/2023 de protección animal obliga a identificar con microchip a todos los perros antes de los tres meses de edad o, en todo caso, antes de cualquier transacción, cesión o cambio de domicilio.
La implantación es rápida, similar a una vacuna. Se realiza con una jeringa de mayor calibre y provoca una molestia momentánea. No requiere anestesia y el animal se recupera al instante.
El coste del microchip oscila entre 25 y 50 € en la mayoría de clínicas veterinarias españolas, incluyendo la implantación y el registro en la base de datos autonómica y nacional (REIAC).
No. El microchip no tiene GPS ni sistema de localización. Solo almacena un código numérico único qué se lee con un lector especial cuando el animal está presente. Para la localización en tiempo real existen collares GPS independientes.
La falta de microchip puede ser sancionada con multas de hasta 10.000 € según la Ley 7/2023. Además, si el perro se pierde, su devolución al propietario es imposible sin identificación previa.