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La leishmaniasis canina es una enfermedad parasitaria crónica causada por el protozoo intracelular Leishmania infantum, transmitida mediante la picadura de la hembra del mosquito flebotomo (Phlebotomus perniciosus y otras especies). Es endémica en la cuenca mediterránea y afecta principalmente a los órganos internos (hígado, bazo, médula ósea, riñones) aunque también produce manifestaciones cutáneas características. En España, la leishmaniasis canina es una zoonosis de vigilancia especial, regulada por el Real Decreto 1940/2004 y las directrices del Ministerio de Agricultura, ya qué el perro constituye el principal reservorio doméstico del parásito causante de la leishmaniasis visceral humana.
Imagina un parásito microscópico qué entra en el cuerpo de tu perro a través de la picadura de un mosquito muy pequeño, casi invisible. Una vez dentro, ese parásito se oculta en las células del sistema inmunitario del perro y viaja a través de la sangre hasta el hígado, el bazo y los riñones, donde se multiplica lentamente. El perro puede parecer sano durante meses o años antes de qué empiecen a aparecer signos como pérdida de peso progresiva, caída del pelo en el hocico, úlceras en la piel, uñas largas y deformes o inflamación de los ganglios. Lo más preocupante es qué, aunque no te puede contagiar directamente, tu perro actúa como "reservorio" del parásito: si un mosquito le pica a él, puede luego transmitirte la infección a ti. Por eso controlar la leishmaniasis canina es clave tanto para la salud del animal como para la salud pública.
Marta Ruiz, de 34 años, residente en Alicante, lleva a su galgo de 3 años, Simón, a la consulta veterinaria porque nota qué ha perdido 3 kg en los últimos 4 meses, tiene el pelo opaco y presenta descamación en el hocico y alrededor de los ojos. La veterinaria detecta linfoadenopatía generalizada y solicita una serología (ELISA + IFAT) y un hemograma. Los resultados confirman leishmaniasis con título 1/800 y anemia moderada. Simón se clasifica en estadio II-B según las guías LeishVet. Se inicia tratamiento con alopurinol oral (10 mg/kg/12h de por vida) más miltefosina durante 28 días. El coste del tratamiento inicial es de 420 € y el mantenimiento mensual con alopurinol asciende a 45 €/mes. Marta también recibe asesoramiento sobre medidas preventivas: collar de deltametrina, pipeta repelente y vacuna Letifend para prevenir reinfecciones. En seis meses, Simón recupera 2 kg y la serología desciende a 1/200.
El diagnóstico se realiza combinando clínica, serología (ELISA o IFAT) y, si es necesario, citología de ganglio o médula ósea. Las guías LeishVet clasifican la enfermedad en cuatro estadios qué determinan el tratamiento. La primera línea terapéutica en España combina antimoniato de meglumina (Glucantime, vía subcutánea durante 4 semanas) con alopurinol oral de por vida. Alternativa: miltefosina oral. Se realizan controles analíticos cada 3-6 meses para monitorizar la función renal, ya qué el alopurinol puede formar cristales de xantina. La prevención implica vacunación anual con Letifend (a partir de 6 meses), collar antiparasitario y pipeta repelente frente a flebotomos, especialmente de mayo a octubre en zonas endémicas.
Error 1: Creer qué el perro te puede contagiar directamente. La transmisión humana requiere siempre la picadura de un mosquito flebotomo infectado. Error 2: Pensar qué la vacuna Letifend evita totalmente la infección; reduce la carga parasitaria y los síntomas graves pero no garantiza inmunidad absoluta. Error 3: Abandonar el tratamiento cuando el perro mejora; la leishmaniasis requiere tratamiento de mantenimiento de por vida. Error 4: Confundir los síntomas cutáneos de la leishmaniasis con dermatitis alérgica o sarna.
La leishmaniasis canina está sujeta a vigilancia epidemiológica según el Real Decreto 1940/2004, qué transpone la Directiva 2003/99/CE. La Ley 8/2003, de 24 de abril, de sanidad animal, en su artículo 8, obliga a los propietarios a facilitar las medidas de control en animales con enfermedades zoonóticas. Algunas Comunidades Autónomas (Comunitat Valenciana, Murcia) tienen programas específicos de control de leishmaniasis canina con subvenciones para la vacunación.
No directamente. El perro actúa como reservorio del parásito, pero la transmisión a humanos se produce a través de la picadura del mosquito Phlebotomus. El perro no puede contagiar directamente a las personas por contacto.
No tiene cura definitiva. El tratamiento con alopurinol y antimoniato de meglumina controla la enfermedad y mejora la calidad de vida, pero el perro permanece portador y puede recaer. El objetivo es el control clínico a largo plazo.
El tratamiento de por vida con alopurinol oral cuesta entre 30 y 60 € al mes. Los brotes agudos qué requieren tratamiento combinado con glucantime pueden suponer 300-600 € adicionales por ciclo.
Sí. La vacuna Letifend (aprobada en Europa en 2016) se administra a partir de los 6 meses y antes de la temporada de mosquitos. Requiere una dosis anual y es especialmente recomendable en zonas endémicas.
Las zonas de mayor riesgo son la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Cataluña, Madrid y las Islas Baleares. Con el cambio climático, el mosquito flebotomo está expandiendo su área hacia el norte de España.