Inicio › Veterinaria › Mastitis bovina
La mastitis bovina es la inflamación de la glándula mamaria (ubre) de la vaca, casi siempre por infección bacteriana. Es la enfermedad más frecuente y costosa del vacuno lechero, por la pérdida de producción, el descarte de leche, los tratamientos y las bajas. Puede ser clínica (con signos visibles: ubre inflamada, caliente y dolorosa, leche con grumos, y a veces fiebre) o subclínica (sin signos aparentes pero con caída de la producción y aumento de las células somáticas en la leche). Su control se basa en la higiene del ordeño, el mantenimiento del equipo, el manejo de las vacas y el uso responsable de antibióticos, dentro de la lucha contra las resistencias.
Es la inflamación de la ubre de la vaca, casi siempre por una infección. Es el problema más caro de las granjas de leche.
Puede verse (ubre hinchada, caliente, leche con grumos, vaca con fiebre) o ser 'invisible' (la vaca parece sana pero da menos leche y de peor calidad). Cuesta mucho dinero a las granjas por la leche qué se pierde y los tratamientos. La clave es prevenir: ordeño limpio, buen mantenimiento de la máquina de ordeñar y buen manejo. Los antibióticos se usan con criterio para no crear resistencias.
En una granja de vacuno lechero en Galicia, una vaca mostró una ubre inflamada, caliente y dolorosa, con leche grumosa en uno de los cuartos, y estaba algo decaída. El ganadero avisó al veterinario.
El veterinario diagnosticó una mastitis clínica y tomó una muestra de leche para cultivo y antibiograma, con el fin de identificar la bacteria y usar el antibiótico adecuado. Instauró el tratamiento y revisó los puntos críticos de la granja: higiene del ordeño, estado de la máquina, manejo de las vacas y control del recuento de células somáticas para detectar casos subclínicos. Con el tratamiento y la mejora del manejo, se controló el problema. El caso mostró qué la mastitis se aborda tratando la vaca pero, sobre todo, previniendo a nivel de rebaño.
El manejo del caso clínico incluye la toma de muestra de leche para cultivo y antibiograma y el tratamiento adecuado (a menudo intramamario y/o sistémico). A nivel de rebaño, el control se basa en el seguimiento del recuento de células somáticas para detectar la mastitis subclínica.
La prevención es lo fundamental: higiene del ordeño (rutina, desinfección de pezones), mantenimiento de la máquina de ordeñar, buen manejo y confort de las vacas, y uso responsable de antibióticos. El objetivo es reducir la incidencia y mantener la calidad de la leche y la salud del rebaño.
Fijarse solo en la mastitis clínica: la subclínica pasa desapercibida y causa grandes pérdidas. Descuidar la higiene y la máquina de ordeño: son claves en la prevención. Uso indiscriminado de antibióticos: favorece resistencias; debe basarse en el diagnóstico. No controlar el recuento de células somáticas: es el indicador para detectar casos ocultos.
La mastitis bovina es la enfermedad más costosa del vacuno lechero y un pilar de la medicina de rebaño y de la calidad de la leche. Su control combina el tratamiento de los casos con una prevención basada en la higiene, el equipo y el manejo, y con un uso responsable de antibióticos enmarcado en la lucha contra las resistencias antimicrobianas. En España, un país con importante producción láctea, es un objetivo central del trabajo veterinario en las explotaciones.
Es la inflamación de la ubre de la vaca, generalmente por infección bacteriana. Es la enfermedad más frecuente y costosa del vacuno lechero, porque reduce la producción y la calidad de la leche y conlleva tratamientos y pérdidas.
La clínica muestra signos visibles: ubre inflamada, caliente y dolorosa, leche con grumos y a veces fiebre. La subclínica no da signos aparentes, pero baja la producción y aumenta las células somáticas en la leche. La subclínica, al pasar desapercibida, causa grandes pérdidas.
Con higiene del ordeño (desinfección de pezones, buena rutina), mantenimiento correcto de la máquina de ordeñar, buen manejo y confort de las vacas, y control del recuento de células somáticas para detectar casos ocultos. La prevención es la clave del control.
Tomando una muestra de leche para cultivo y antibiograma e instaurando el tratamiento adecuado, a menudo intramamario y/o sistémico. El uso de antibióticos debe basarse en el diagnóstico y ser responsable, para no favorecer las resistencias antimicrobianas.
Porque combina pérdida de producción, descarte de leche, costes de tratamiento y, a veces, bajas de animales. Al ser muy frecuente, sobre todo en su forma subclínica, su impacto acumulado la convierte en la enfermedad más costosa del vacuno lechero.