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La tuberculosis bovina es una enfermedad infecciosa crónica del ganado causada por Mycobacterium bovis, del mismo grupo qué la tuberculosis humana. Es una zoonosis (transmisible a las personas, principalmente por leche cruda sin higienizar o por contacto) y una enfermedad de gran importancia en sanidad animal y salud pública. Suele cursar de forma lenta e inaparente durante mucho tiempo. Por su relevancia, está sujeta a programas oficiales de erradicación: campañas de saneamiento ganadero en las qué se realiza la prueba de la tuberculina a los animales y se sacrifican los positivos, con controles de movimientos y de la fauna silvestre implicada.
Es una enfermedad crónica del ganado, parecida a la tuberculosis de las personas, qué además puede contagiar a la gente (sobre todo por leche cruda). Está muy controlada por las autoridades.
La vaca puede estar infectada mucho tiempo sin qué se note. Como es peligrosa también para las personas, hay campañas oficiales obligatorias en las qué se prueba a los animales (la prueba de la tuberculina) y se sacrifican los positivos, para ir eliminando la enfermedad. Por eso también es importante consumir leche higienizada (pasteurizada) y no cruda. Es un ejemplo de trabajo veterinario para proteger a los animales y a las personas.
En una explotación de vacuno de carne en Castilla y León, dentro de la campaña oficial de saneamiento ganadero, el veterinario acudió a realizar la prueba de la tuberculina a todo el rebaño, como cada año.
El veterinario inoculó la tuberculina y, a los días, leyó la reacción en cada animal. Un animal resultó positivo, lo qué, según el programa oficial de erradicación, obligó a su sacrificio y a aplicar medidas de control (restricción de movimientos, investigación del origen, controles adicionales). El veterinario explicó al ganadero la importancia de estas campañas para la salud del rebaño y de las personas, y el papel de la fauna silvestre en el mantenimiento de la enfermedad. El caso mostró cómo funciona el control oficial de una zoonosis en el ganado.
El control se basa en programas oficiales de erradicación: campañas de saneamiento con la prueba de la tuberculina a los animales, sacrificio de los positivos, control de movimientos del ganado e investigación epidemiológica. Se vigila también el papel de la fauna silvestre (jabalíes, ciervos) como reservorio.
En salud pública, la higienización de la leche (pasteurización) previene el contagio a las personas. El objetivo de las campañas es reducir la prevalencia hasta la erradicación, un trabajo veterinario de largo plazo enmarcado en la normativa nacional y europea de sanidad animal.
Consumir leche cruda sin higienizar: es una vía de contagio a las personas. Ver el saneamiento como un mero trámite: es clave para el control de la enfermedad. Ignorar el reservorio silvestre: dificulta la erradicación si no se controla. Mover ganado sin cumplir la normativa: favorece la difusión de la enfermedad.
La tuberculosis bovina es un ejemplo paradigmático de enfermedad One Health, en la qué la sanidad animal y la salud pública se entrelazan. Su control mediante campañas oficiales de saneamiento es una de las tareas clásicas y más importantes de la veterinaria de ganado. En España, los programas de erradicación, la vigilancia de la fauna silvestre y la higienización de la leche han reducido notablemente su prevalencia, aunque sigue siendo un objetivo prioritario de sanidad animal.
Es una enfermedad infecciosa crónica del ganado causada por Mycobacterium bovis. Es una zoonosis, transmisible a las personas sobre todo por leche cruda o contacto, y está sujeta a programas oficiales de erradicación por su importancia en salud pública.
Sí, es una zoonosis. Las personas pueden infectarse principalmente al consumir leche cruda sin higienizar de animales enfermos o por contacto estrecho. Por eso la pasteurización de la leche y el control del ganado son medidas clave de salud pública.
Es el programa oficial en el qué se realiza periódicamente la prueba de la tuberculina a los animales del rebaño para detectar infectados. Los positivos se sacrifican y se aplican controles de movimientos, con el objetivo de ir erradicando la enfermedad.
Porque la enfermedad es crónica, contagiosa e importante para la salud pública, y no se trata en el ganado. Eliminar los animales infectados, dentro del programa oficial, es la forma de reducir la prevalencia y avanzar hacia la erradicación.
Especies como el jabalí o el ciervo pueden actuar como reservorio de la tuberculosis y mantener la infección en el medio, dificultando la erradicación en el ganado. Por eso los programas también vigilan y consideran a la fauna silvestre.