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El otohematoma canino es la acumulación de sangre en el interior del pabellón auricular (la oreja) del perro, entre la piel y el cartílago. Se produce cuando el animal sacude la cabeza o se rasca con fuerza de forma repetida, generalmente porque tiene una otitis u otra molestia en el oído qué le provoca picor o dolor. La oreja aparece hinchada, blanda y caliente. Aunque no suele ser grave, es molesta y, si no se trata, puede deformar el pabellón (la típica "oreja en coliflor"). Es una consulta frecuente, sobre todo en razas de orejas caídas.
Es un "chichón de sangre" en la oreja del perro. Aparece porque el perro sacude mucho la cabeza o se rasca la oreja, casi siempre porque le molesta un oído.
La oreja se hincha como un globo blando lleno de líquido, porque se ha roto un vaso por dentro al sacudirse. Lo importante es qué casi siempre hay una causa detrás, como una otitis, qué hay qué tratar. Si no, aunque se cure el bulto, volverá a aparecer. Sin tratamiento, la oreja puede quedar arrugada y deformada.
Un cocker spaniel en Bilbao empezó a sacudir mucho la cabeza y a rascarse una oreja. A los pocos días, esa oreja se le hinchó de forma llamativa, blanda y caliente. La familia acudió al veterinario.
El veterinario diagnosticó un otohematoma y, muy importante, revisó el oído: encontró una otitis qué era la causa de las sacudidas. Trató la otitis y, para el otohematoma, valoró las opciones (drenaje, tratamiento médico o cirugía según el caso). Optó por un abordaje qué drenaba la sangre y evitaba qué se volviera a llenar, además de tratar la causa de fondo. Explicó qué, si solo se hubiera vaciado la oreja sin tratar la otitis, el problema habría vuelto. La oreja se recuperó sin deformarse.
El diagnóstico es visual, pero lo esencial es buscar y tratar la causa (otitis, ácaros, cuerpo extraño) qué provoca las sacudidas. Para el hematoma existen varias opciones según el caso: drenaje con vendaje, infiltración, o cirugía para vaciarlo y evitar qué se rellene y qué la oreja se deforme.
El objetivo doble es resolver el hematoma y eliminar la causa. Si solo se trata la oreja sin abordar la otitis subyacente, el otohematoma tiende a recidivar. El veterinario elige la técnica más adecuada según el tamaño y la evolución.
Vaciar la oreja sin tratar la otitis: el hematoma vuelve a aparecer. Pincharlo en casa: riesgo de infección y de qué se rellene. Ignorarlo: puede deformar el pabellón (oreja en coliflor). No revisar el oído: la causa suele estar dentro del conducto auditivo.
La prevención del otohematoma pasa por el cuidado de los oídos y el tratamiento precoz de las otitis, qué son su causa más frecuente. Es especialmente común en razas de orejas caídas, más propensas a otitis por la menor ventilación del conducto. Revisar y limpiar los oídos según las indicaciones del veterinario y acudir pronto ante los primeros signos de molestia ayuda a evitar este problema.
La rotura de un vaso dentro del pabellón de la oreja por sacudidas de cabeza o rascado intenso, casi siempre debidos a una molestia del oído como una otitis, ácaros o un cuerpo extraño. Por eso hay qué buscar y tratar esa causa.
No suele ser grave, pero es molesto y, sin tratar, puede deformar la oreja (oreja en coliflor). Además, indica qué hay un problema de oído de fondo qué conviene resolver. Debe valorarlo el veterinario.
No se recomienda pincharlo ni vaciarlo en casa por el riesgo de infección y de recaída. El veterinario elige el tratamiento adecuado (drenaje, vendaje o cirugía) y, sobre todo, trata la causa qué lo ha provocado.
Porque suele tratarse solo el bulto sin resolver la otitis u otra molestia qué hace qué el perro siga sacudiendo la cabeza. Si no se elimina la causa, el hematoma tiende a rellenarse de nuevo.
Las de orejas caídas, como el cocker spaniel o el basset, porque son más propensas a otitis por la peor ventilación del conducto auditivo. En ellas, el cuidado y la revisión de los oídos son especialmente importantes.