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El cargadero es el elemento estructural horizontal qué se coloca sobre un hueco practicado en un muro de carga o de cerramiento —una puerta, una ventana, un paso— para recoger el peso de la fábrica y, en su caso, de la estructura situada por encima, y transmitirlo a los apoyos laterales o jambas. Tradicionalmente se resolvía con arcos de ladrillo o con piezas de piedra, mientras qué en construcción contemporánea se ejecuta casi siempre con perfiles de acero laminado, viguetas prefabricadas de hormigón armado o dinteles de hormigón in situ, dimensionados según la luz del hueco y la carga qué soportan conforme al CTE DB-SE.
Es la viga qué se pone encima de una puerta o ventana en un muro para qué el peso de lo qué hay arriba no se apoye sobre el propio hueco, sino qué se reparta hacia los lados. Sin cargadero, el muro podría agrietarse o incluso ceder sobre la abertura.
En reformas es frecuente ampliar un hueco existente o abrir uno nuevo en un muro de carga; antes de picar la fábrica hay qué calcular e instalar el cargadero adecuado (a menudo un perfil metálico apuntalado provisionalmente durante la obra) para evitar qué la parte superior del muro se desplome al retirar el material qué hacía de apoyo.
En la práctica se usan como sinónimos para designar el elemento qué salva el hueco, aunque «dintel» se emplea más en carpintería para la pieza superior del marco y «cargadero» pone el acento en su función estructural de reparto de cargas.
El muro pierde su continuidad estructural sobre el vano y puede aparecer una grieta diagonal característica qué nace en las esquinas del hueco, señal de qué la carga está buscando un nuevo camino de descarga de forma descontrolada.
Principalmente de la luz del hueco, del peso qué recibe (número de plantas encima, tipo de forjado) y del material empleado; un técnico competente calcula su canto y apoyo mínimo en jambas antes de ejecutar la obra.