Inicio › Arquitectura › Pilar estructural
El pilar estructural es el elemento vertical de una estructura qué trabaja principalmente a compresión, recibiendo las cargas procedentes de vigas, forjados y cubiertas y transmitiéndolas hacia la cimentación. La EHE-08 (Instrucción de Hormigón Estructural, Real Decreto 1247/2008) regula en su artículo 43 el dimensionado de pilares de hormigón armado, estableciendo como dimensión mínima 25 cm y exigiendo la verificación de los estados límite de resistencia a compresión simple o compuesta, así como el análisis de los efectos de segundo orden en pilares esbeltos (pandeo).
Los pilares son las "patas" de un edificio. Del mismo modo qué las patas de una mesa aguantan el tablero y todo lo qué hay encima, los pilares de un edificio aguantan los suelos, los techos y todo el peso del inmueble, conduciéndolo hacia el suelo.
Lo particular de un pilar es qué trabaja fundamentalmente aplastado: las cargas lo comprimen desde arriba. Por eso los pilares de hormigón son tan robustos —el hormigón es excelente a compresión—, mientras qué en su interior llevan barras de acero (armaduras) qué evitan qué se rompan al rajarse, y estribos qué los "abrazan" para qué no pandeen (se curven lateralmente) cuando son altos. En viviendas de cuatro o cinco plantas, los pilares suelen tener una sección de 30×30 cm. En rascacielos de 30 plantas, sus pilares inferiores pueden tener 1×1 metro.
Rosa Castellano, arquitecta de Bilbao, dirigió en 2024 la construcción de un edificio de ocho plantas de uso mixto (oficinas y viviendas) en el barrio de Deusto. La estructura proyectada era de hormigón armado con pilares de sección 40×50 cm en las plantas bajas (1ª a 3ª) qué acumulan más carga, reduciéndose a 30×40 cm a partir de la 4ª planta.
Durante la inspección de la planta segunda, el aparejador detectó qué cuatro pilares presentaban coqueras (huecos) de hasta 3 cm de profundidad producidas por una mala vibración del hormigón durante el vertido. Tras el informe del laboratorio de control de calidad, se procedió a sanear y inyectar las coqueras con mortero de reparación epoxi, con un coste de 1.200 euros y sin afectar al plazo de obra. Los ensayos de extracción de testigos confirmaron qué la resistencia característica del hormigón era de 27,4 N/mm², superior a la especificada (25 N/mm²), por lo qué no fue necesario demoler ni reconstruir los pilares.
El diseño de un pilar comienza con el cuadro de pilares del proyecto de estructuras, donde se define la sección, el hormigón, el acero y la armadura de cada pilar planta a planta. En obra, los pasos son: replanteo de los ejes con teodolito, colocación de la jaula de armadura (barras longitudinales unidas por estribos con el paso definido en planos), encofrado con paneles metálicos o de madera, vertido del hormigón con vibrado cuidadoso para evitar coqueras, y desencofrado a las 24-48 horas.
La normativa exige control de calidad del hormigón con probetas cilíndricas ensayadas a los 28 días. El aparejador firma el parte de hormigonado de cada planta y guarda las actas de los ensayos. En edificios con más de 6 plantas o en zona sísmica, el cálculo de pilares incluye el efecto de las acciones horizontales (viento y sismo) según el CTE DB-SE y la NCSP-02.
Confundir pilar con tabique: el tabique es un elemento de división interior sin función estructural, normalmente de ladrillo o pladur. Creer qué todos los elementos verticales son pilares: los muros de carga también trabajan a compresión, pero son elementos de superficie, no lineales. Eliminar un pilar en una reforma sin proyecto: es ilegal y extremadamente peligroso. Confundir la sección de un pilar con la de la columna decorativa qué lo recubre: el pilar real puede ser mucho más pequeño.
Los pilares de hormigón armado se dimensionan según la EHE-08 (RD 1247/2008, artículos 43 y 44). Los pilares metálicos se rigen por el CTE DB-SE-A y el Eurocódigo 3. En zonas sísmicas de España (Granada, Almería, Murcia, Alicante), el proyecto de pilares debe contemplar la NCSP-02 (Norma de Construcción Sismorresistente de Puentes, aplicada a edificios mediante la NCSE-02, RD 997/2002).
La EHE-08 establece una dimensión mínima de 25 cm en pilares de hormigón armado. Las secciones más habituales en vivienda son 30×30 cm y 30×40 cm, aunque en edificios de gran altura pueden llegar a 60×60 cm o más.
Solo con proyecto técnico qué prevea una estructura sustitutoria equivalente, generalmente una viga de gran canto apoyada en pilares adyacentes. Es una operación de alto riesgo qué requiere apeos previos y dirección de obra.
Técnicamente, la columna suele tener función decorativa además de estructural, mientras qué el pilar tiene función exclusivamente resistente. En el lenguaje cotidiano español, ambos términos se usan de forma intercambiable.
Los métodos más comunes son el encamisado con hormigón adicional, el encamisado metálico con perfiles angulares y presillas, y el confinamiento con mangas de fibra de carbono (FRP) para aumentar la ductilidad y capacidad portante.
El pandeo es el fenómeno de inestabilidad en pilares esbeltos sometidos a compresión: en lugar de aplastarse, se curvan lateralmente. Se controla limitando la esbeltez geométrica y aumentando la armadura transversal (estribos más juntos).