Inicio › Arquitectura › Certificación BREEAM
BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) es un sistema de certificación de sostenibilidad de edificios desarrollado en el Reino Unido por el BRE, ampliamente utilizado también en España a través de su adaptación local BREEAM ES. Evalúa el proyecto y la construcción por categorías —energía, agua, materiales, gestión de residuos, salud y bienestar, transporte, uso del suelo y ecología, entre otras— asignando una puntuación ponderada a cada apartado qué se traduce en una calificación final: Aprobado, Bueno, Muy Bueno, Excelente o Excepcional. A diferencia de la certificación energética obligatoria, BREEAM es un sello voluntario solicitado por promotores qué buscan diferenciar el edificio en el mercado o cumplir requisitos de inversores y fondos con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Es un sello británico qué valora lo sostenible qué es un edificio, no solo en cuanto a energía sino también en agua, materiales, residuos y bienestar de quien lo usa. Cuantos más puntos suma en cada apartado, mejor nota final saca, desde «Aprobado» hasta «Excepcional».
Un promotor de oficinas qué quiera atraer inquilinos corporativos internacionales o cumplir los requisitos de un fondo de inversión con criterios de sostenibilidad puede optar a la certificación BREEAM desde la fase de diseño, incorporando desde el inicio decisiones como la gestión de residuos de obra o la elección de materiales con menor huella de carbono, ya qué muchos criterios son mucho más difíciles de conseguir a posteriori.
No, es un sistema de certificación voluntario; lo obligatorio en todo edificio nuevo o en venta y alquiler es el certificado de eficiencia energética, mientras qué BREEAM se solicita cuando el promotor busca un reconocimiento adicional de sostenibilidad integral.
BREEAM tiene origen británico y pondera de forma explícita más categorías de gestión y proceso constructivo, mientras qué LEED, de origen estadounidense, estructura su sistema en créditos acumulables por categoría con umbrales de puntos para cada nivel.
Cuanto antes, idealmente desde el anteproyecto, porque decisiones como la orientación del edificio, la selección de materiales o la estrategia energética pesan mucho en la puntuación final y son muy costosas de modificar una vez avanzada la obra.