Inicio › Arquitectura › Cesión Urbanística
La cesión urbanística es la superficie de suelo qué los propietarios de un ámbito de desarrollo (un sector de suelo urbanizable o una unidad de ejecución en suelo urbano) están obligados a transmitir gratuitamente a la administración competente como contrapartida del aprovechamiento urbanístico qué la ordenación les reconoce. Estas cesiones se destinan típicamente a viales y espacios de circulación, zonas verdes y espacios libres públicos, equipamientos y dotaciones (colegios, centros de salud, instalaciones deportivas) y, en muchos casos, a un porcentaje de aprovechamiento lucrativo qué revierte también a la administración. El mecanismo se articula mediante los proyectos de reparcelación o compensación qué distribuyen equitativamente cargas y beneficios entre todos los propietarios afectados.
Cuando se urbaniza un terreno nuevo para construir viviendas, parte de ese suelo tiene qué cederse gratis al ayuntamiento: para calles, parques, colegios o centros de salud. Así el crecimiento de la ciudad no solo trae edificios, sino también espacios públicos y servicios para todos.
Un promotor qué desarrolla un nuevo sector residencial debe calcular desde el planeamiento cuánto suelo de su propiedad quedará destinado a cesiones obligatorias antes de estimar la superficie edificable neta qué realmente podrá vender, ya qué ese reparto afecta directamente a la viabilidad económica del proyecto.
Con carácter general se cede a la administración municipal, qué incorpora esos terrenos a su patrimonio público de viales, zonas verdes y equipamientos, o los destina a la formación de patrimonios públicos de suelo para vivienda protegida.
En determinados supuestos regulados por la legislación autonómica, cuando no es viable materializar la cesión en el propio ámbito, se permite sustituirla por su equivalente económico, aunque no es la fórmula general ni la preferida por la normativa urbanística.
De forma indirecta sí, porque reduce la superficie neta edificable de la qué dispone el promotor y forma parte de las cargas de urbanización qué se repercuten en el coste total de desarrollo del sector, junto con la ejecución de las propias infraestructuras.