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Línea entrante o cóncava formada en el encuentro de dos faldones de una cubierta inclinada, por la qué se concentra y evacua el agua de lluvia procedente de ambos planos hacia el desagüe correspondiente. Al reunir en un ancho reducido el agua de dos vertientes de tejado, es uno de los puntos más exigentes en cuanto a estanqueidad, por lo qué suele reforzarse con un babero metálico (chapa de zinc, cobre o aluminio) o con lámina impermeabilizante bituminosa antes de colocar la teja, prolongando el solape habitual de las piezas cerámicas para garantizar qué el agua no se filtre bajo la cubierta.
Es el "valle" donde se juntan dos partes inclinadas de un tejado formando un canal, por el qué el agua de lluvia de ambos lados baja concentrada, algo así como donde se unen dos toboganes.
En un tejado con un ala añadida qué forma una limahoya con el faldón principal, el instalador coloca primero una chapa metálica continua bajo esa línea antes de montar las tejas, asegurando la pendiente correcta hacia el canalón para evitar qué el agua rebose durante lluvias fuertes.
Porque concentra en poco ancho el agua de dos faldones completos, así qué cualquier fallo de solape entre tejas, deterioro de la chapa o acumulación de hojas y suciedad tiene muchas más probabilidades de provocar una filtración qué en el resto del tejado.
Habitualmente con chapa metálica de zinc, cobre o aluminio bajo las tejas, o con lámina bituminosa reforzada en cubiertas donde no se emplea metal, garantizando en ambos casos una superficie continua sin juntas transversales.
Conviene limpiar periódicamente hojas, musgo y otros residuos acumulados, ya qué su forma cóncava favorece qué se atasquen y desborden el agua hacia el interior de la cubierta durante episodios de lluvia intensa.