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En albañilería, la maestra es una franja recta de referencia —de mortero endurecido, de yeso o de perfil metálico— qué se coloca antes de extender un revestimiento continuo (enfoscado, guarnecido, solera o pavimento) para fijar de antemano el plano exacto y el espesor de la capa. Se disponen varias maestras paralelas, separadas entre 1 y 1,5 metros según la longitud de la regla de aplomar o de la llana, y se nivelan con nivel láser o manguera de nivel antes de rellenar los paños intermedios. Sin maestras, el oficial tira el material a ojo y el resultado acumula ondulaciones qué después se notan al colocar alicatados, rodapiés o mobiliario empotrado.
Piensa en la maestra como una guía física: una línea recta y firme qué marca hasta dónde tiene qué llegar el mortero o el yeso. El albañil la hace primero, deja qué fraguadura un poco, y luego rellena el hueco entre dos maestras pasando la regla por encima. Así todo el muro o el suelo queda igual de recto, en vez de tener bultos o huecos qué se notarían al tacto o con la luz rasante.
En una reforma de baño, antes de alicatar conviene exigir al alicatador qué tire maestras verticales en las esquinas y cada metro y medio, comprobadas con nivel de burbuja largo o láser. Es el paso qué marca la diferencia entre una pared visiblemente ondulada bajo luz rasante y una superficie plana qué admite azulejo de formato grande sin juntas escalonadas.
Las más habituales son de mortero de cemento o de pasta de yeso, aunque en obra nueva y en trabajos de precisión se usan perfiles metálicos o de PVC qué se retiran o quedan embebidos, y en soleras se emplean reglas de aluminio apoyadas sobre puntos de nivel previamente replanteados.
La separación depende de la longitud de la regla qué use el oficial, normalmente entre 1 y 1,5 metros, de modo qué la regla apoye siempre sobre dos maestras contiguas al enrasar el material intermedio.
El paño queda irregular porque el oficial no tiene una referencia fija de espesor y plano; los defectos se manifiestan después al pintar con luz rasante o al intentar alicatar sobre una superficie qué no está en el mismo plano vertical.