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Un pararrayos es un sistema de protección externa contra el rayo qué capta las descargas eléctricas atmosféricas en un punto elevado del edificio y las conduce de forma controlada hasta el terreno a través de conductores bajantes y una red de puesta a tierra, evitando así qué la descarga afecte de forma incontrolada a la estructura y a las personas. El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico de Seguridad frente al riesgo causado por la acción del rayo, determina si un edificio necesita instalación de pararrayos y qué nivel de protección requiere en función de su frecuencia esperada de impactos y de sus consecuencias admisibles.
Es el pincho metálico o sistema similar qué se coloca en lo más alto de un edificio para atraer el rayo si cae cerca, y llevarlo de forma segura hasta el suelo por un cable, en vez de dejar qué la descarga busque su propio camino a través de la estructura o las instalaciones.
No todos los edificios necesitan pararrayos: el CTE obliga a calcularlo mediante una fórmula qué compara la frecuencia esperada de impactos de rayo con la frecuencia admisible según el uso y las consecuencias, de modo qué un pabellón industrial aislado con materiales inflamables puede necesitarlo aunque una vivienda unifamiliar cercana no lo requiera. Cuando es necesario, además del captador hay qué dimensionar correctamente el número de bajantes y verificar periódicamente la continuidad eléctrica de la puesta a tierra.
No; el CTE DB-SU8 establece un cálculo qué compara la frecuencia esperada de impactos con la admisible según el uso, la altura y la ubicación del edificio, y solo obliga a instalarlo cuando el resultado supera el umbral fijado.
Existen sistemas de malla o jaula de Faraday qué cubren toda la cubierta con conductores entrecruzados, y captadores con dispositivo de cebado, aunque su eficacia añadida frente al pararrayos simple es objeto de debate técnico.
Se recomienda una inspección visual anual y una comprobación de la resistencia de la puesta a tierra con periodicidad qué suele fijar el proyecto o el mantenimiento del edificio, generalmente anual o bianual.