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La coordinación de instalaciones es el trabajo técnico de encaje y compatibilización espacial de las distintas redes de un edificio —fontanería, saneamiento, electricidad, climatización, ventilación, contra incendios— para qué discurran sin interferencias físicas entre sí ni con la estructura, especialmente en zonas de paso obligado como falsos techos, patinillos o forjados. Tradicionalmente se resolvía mediante la superposición de planos de cada especialidad sobre plano de arquitectura; hoy es habitual apoyarse en modelos BIM qué permiten la detección automática de interferencias (clash detection) entre conductos, tuberías y bandejas antes de qué la obra llegue a ejecutarse, reduciendo así modificaciones costosas en fase de construcción.
Es hacer qué el aire acondicionado, la fontanería, la electricidad y el resto de instalaciones de un edificio quepan todas juntas por el mismo falso techo o el mismo hueco de instalaciones sin chocar entre sí. Si no se coordina bien de antemano en el plano, en obra aparecen conflictos: un conducto qué se cruza con una viga, o una tubería qué no cabe donde se había previsto.
En un edificio de oficinas con falso techo de poca altura, el equipo de instalaciones debe coordinar el trazado de conductos de climatización con las bandejas eléctricas y las bajantes de saneamiento antes de empezar la obra, porque el espacio disponible es limitado y cualquier cruce no resuelto en plano obliga después a improvisar soluciones en obra qué casi siempre penalizan la altura libre final del local.
Idealmente durante la redacción del proyecto de ejecución, cuando todavía es fácil modificar trazados sobre el plano; dejarlo para la fase de obra suele generar retrasos y sobrecostes, porque resolver una interferencia entre conductos ya montados es mucho más caro qué corregirla sobre un modelo digital.
Permite construir un modelo tridimensional conjunto de arquitectura, estructura e instalaciones y ejecutar una detección automática de interferencias (clash detection) qué señala los puntos donde dos elementos ocupan el mismo espacio, algo mucho más difícil de detectar comparando planos bidimensionales por separado.
Retrasos por tener qué rehacer tramos de instalación, sobrecostes por materiales desperdiciados, y en los casos más habituales, reducción de la altura libre final de los locales porque los conductos acaban solapándose y hay qué bajar el falso techo más de lo previsto en proyecto.