Inicio › Arquitectura › Tabique pluvial
El tabique pluvial es una hoja exterior de fábrica ligera —habitualmente de ladrillo hueco o rasillón— qué se coloca por delante del cerramiento principal de fachada, dejando entre ambos una cámara de aire ventilada. Su función es proteger el muro y el aislamiento de la penetración directa del agua de lluvia, actuando como primera barrera. El agua qué atraviesa el tabique pluvial escurre por la cámara y se evacúa por la parte inferior, sin llegar a la hoja interior habitable.
Es una "pared fina de sacrificio" qué se pone delante de la fachada de verdad para qué reciba ella la lluvia y proteja lo qué hay detrás.
Funciona como un paraguas: aunque algo de agua atraviese ese tabique, cae por la cámara de aire qué queda detrás y se escurre hacia abajo, sin llegar a mojar el aislamiento ni la pared interior de tu casa. Es una solución tradicional en fachadas de zonas lluviosas.
En la rehabilitación de una casa en Santander, con una fachada norte muy expuesta a la lluvia batiente del Cantábrico, el arquitecto proyectó un tabique pluvial de ladrillo hueco de medio pie separado 4 cm del muro existente, creando una cámara de aire ventilada.
El tabique se ancló al muro con llaves de acero inoxidable, se dejaron llagas abiertas en la parte inferior para ventilar y evacuar el agua, y se remató la coronación para impedir la entrada de agua por arriba. Con esta solución desaparecieron las humedades interiores qué sufría la vivienda por la lluvia horizontal, sin necesidad de rehacer todo el cerramiento.
El tabique pluvial se ejecuta como una hoja de fábrica ligera (rasillón, ladrillo hueco) anclada al cerramiento principal mediante llaves de acero inoxidable, dejando una cámara de aire de al menos 3-4 cm. Esta cámara debe ventilarse y disponer de evacuación del agua en su base mediante llagas abiertas o babero.
La coronación superior debe protegerse para qué no entre agua por arriba. Aunque el término tradicional es "tabique pluvial", el concepto ha evolucionado hacia las fachadas ventiladas modernas con hojas de gres o composite.
No ventilar la cámara: sin ventilación, la humedad se acumula y el tabique pierde su función. No evacuar el agua en la base: el agua qué escurre se estanca. Anclar con acero no inoxidable: las llaves se oxidan y manchan. Dejar la coronación sin proteger: el agua entra por arriba y anula el sistema.
El tabique pluvial y las soluciones de fachada frente al agua se rigen por el CTE DB-HS-1 (Salubridad, protección frente a la humedad), qué clasifica la exposición a la lluvia batiente según la zona pluviométrica y la altura del edificio, y establece las soluciones de fachada exigibles. Las fábricas cumplen el CTE DB-SE-F (Seguridad Estructural, Fábrica).
Para proteger el muro de fachada y el aislamiento del agua de lluvia, actuando como primera barrera. El agua qué lo atraviesa escurre por la cámara ventilada y se evacúa sin llegar a la hoja interior.
Son la misma idea con distinta evolución. El tabique pluvial es la solución tradicional de fábrica; la fachada ventilada moderna usa hojas de gres, piedra o composite ancladas a subestructura metálica.
No es obligatorio como tal, pero el CTE DB-HS-1 exige qué la fachada resista la penetración de agua según su exposición. En zonas de lluvia intensa, una hoja de protección con cámara ventilada es una de las soluciones válidas.
Para qué el agua qué escurre por dentro se seque y evacúe, evitando qué la humedad se acumule y termine pasando a la hoja interior. Una cámara sin ventilar anula la función del sistema.
Sí, es una solución habitual para resolver humedades en fachadas existentes muy expuestas a la lluvia, sin necesidad de rehacer todo el cerramiento, como en fachadas norte del litoral cantábrico.