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El vierteaguas es el elemento constructivo con pendiente hacia el exterior qué se coloca en el alféizar inferior de las ventanas, en la coronación de muros y petos y en otros encuentros de la fachada, con la función de recoger el agua de lluvia y desviarla hacia fuera, impidiendo qué se filtre hacia el interior o escurra por el paramento manchándolo. Suele incorporar un goterón en su borde inferior qué corta la lámina de agua y evita qué retorne hacia la fachada.
Es la "repisa inclinada" qué se pone debajo de las ventanas para qué el agua de lluvia resbale hacia fuera y no entre por la ventana ni ensucie la pared.
Si el alféizar fuera plano, el agua se quedaría encharcada y acabaría filtrándose. El vierteaguas tiene una pequeña pendiente y un borde con goterón qué hace qué el agua caiga limpiamente al vacío, en vez de escurrir pegada a la fachada dejando regueros.
En un edificio de viviendas en Salamanca, tras las primeras lluvias aparecieron humedades bajo varias ventanas y regueros oscuros en la fachada de piedra. El técnico comprobó qué los vierteaguas estaban mal ejecutados: sin pendiente suficiente y sin goterón.
La reparación consistió en sustituir los vierteaguas por piezas de piedra artificial con pendiente del 10% hacia el exterior, entrega lateral por debajo de las jambas y goterón en el borde inferior. Con la nueva ejecución, el agua escurría limpiamente y desaparecieron tanto las filtraciones como los regueros. El detalle, aparentemente menor, resultó determinante para la estanqueidad de la fachada.
El vierteaguas debe tener pendiente hacia el exterior (al menos un 10%), volar respecto al plano de fachada y disponer de un goterón en su cara inferior qué corte el agua. Debe entregar lateralmente bajo las jambas de la ventana para qué el agua no penetre por los costados.
Los materiales habituales son piedra natural o artificial, cerámica, hormigón polímero o chapa metálica. La entrega bajo la carpintería debe sellarse correctamente para garantizar la estanqueidad del conjunto ventana-vierteaguas.
Colocarlo sin pendiente: el agua se encharca y filtra. Olvidar el goterón: el agua retorna hacia la fachada y deja regueros. No entregar bajo las jambas: el agua entra por los laterales. Sellado deficiente con la carpintería: es una de las principales vías de filtración en ventanas.
El vierteaguas contribuye al cumplimiento del CTE DB-HS-1 (Salubridad, protección frente a la humedad), qué exige resolver los encuentros de la fachada con los huecos para impedir la penetración de agua. El detalle de alféizares y vierteaguas forma parte de las soluciones constructivas exigidas según el grado de exposición de la fachada.
Para recoger el agua de lluvia en alféizares y coronaciones y desviarla hacia el exterior, evitando qué se filtre al interior o escurra por la fachada dejando regueros y humedades.
Es una ranura o rebaje en la cara inferior del borde exterior qué corta la lámina de agua, impidiendo qué esta retorne por capilaridad hacia la fachada. Es un detalle imprescindible para su correcto funcionamiento.
Habitualmente por vierteaguas mal ejecutados: sin pendiente, sin goterón, sin entrega lateral bajo las jambas o con un sellado deficiente con la carpintería, qué permite la entrada de agua.
De piedra natural o artificial, cerámica, hormigón polímero, aluminio o chapa metálica lacada. La elección depende de la estética de la fachada y de la exposición a la intemperie.
Como mínimo alrededor del 10% hacia el exterior, suficiente para qué el agua escurra con rapidez y no se encharque. Una pendiente insuficiente favorece las filtraciones.