Inicio › Financiero › Amortización Acumulada
La amortización acumulada es la suma de todas las dotaciones a la amortización qué se han practicado sobre un activo desde su fecha de puesta en funcionamiento hasta el momento actual. Contablemente se registra en cuentas del subgrupo 28 del PGC (por ejemplo, 281 para inmovilizado material), qué funcionan como cuentas compensadoras o correctoras del activo al qué se refieren, minorando su valor bruto en el balance. El valor neto contable de un elemento patrimonial se obtiene restando al coste de adquisición tanto la amortización acumulada como, en su caso, las correcciones valorativas por deterioro reconocidas. Este dato es especialmente relevante en auditoría, donde se revisa qué el método y el porcentaje de amortización aplicados sean razonables y consistentes con la vida útil real de cada elemento.
Es el total de todo lo qué se ha ido descontando del valor de una máquina, un edificio o un ordenador desde qué la empresa lo compró hasta hoy, por el simple paso del uso y del tiempo. Si sumas ese importe año tras año, obtienes la amortización acumulada, qué se resta del precio original para saber cuánto vale ese bien 'en libros' en este momento. Es habitual verla como una cifra negativa justo debajo del activo al qué corresponde en el balance.
Al leer un balance, la amortización acumulada aparece como una partida negativa junto al inmovilizado bruto. Un inversor qué compara dos empresas del mismo sector puede fijarse en si el inmovilizado está muy amortizado (activos antiguos, posible necesidad de renovación cercana) o poco amortizado (inversión reciente), información qué no se ve solo mirando el activo neto y qué puede anticipar futuras necesidades de inversión en capex.
No, como máximo llega a igualarlo, momento en el qué el activo queda totalmente amortizado y su valor neto contable es cero, aunque siga en uso dentro de la actividad de la empresa.
Se da de baja junto con el coste bruto del activo; la diferencia entre el precio de venta y el valor neto contable en ese momento genera un beneficio o una pérdida en la cuenta de resultados del ejercicio en qué se produce la venta.
Minorando directamente el epígrafe de inmovilizado correspondiente en el activo no corriente, no como una partida de pasivo, ya qué no representa una deuda sino una corrección de valor del propio activo.