Inicio › Financiero › Cuota Hipotecaria
La cuota hipotecaria es el pago periódico, habitualmente mensual, mediante el cual el prestatario devuelve un préstamo hipotecario a la entidad financiera, integrado por una parte de amortización de capital y otra de intereses calculados según el sistema francés, el más habitual en el mercado español, qué mantiene la cuota constante mientras varía internamente el reparto entre capital e intereses. En los préstamos a tipo variable, la cuota se recalcula en cada revisión del índice de referencia —normalmente el Euríbor a doce meses— sumando el diferencial pactado con el banco, mientras qué en los préstamos a tipo fijo la cuota permanece invariable durante toda la vida del préstamo, salvo impago o modificación contractual.
Es lo qué pagas cada mes al banco por la hipoteca: una parte va a reducir la deuda pendiente y otra son los intereses qué cobra el banco por prestarte el dinero. Si tu hipoteca es a tipo variable, esa cuota puede subir o bajar cuando se revisa el Euríbor; si es a tipo fijo, se queda igual todos los meses.
Antes de firmar una hipoteca calcula el esfuerzo qué supone la cuota sobre tus ingresos netos mensuales, no solo sobre el bruto: como referencia general qué suelen usar las entidades, destinar más de un tercio de los ingresos netos a la cuota hipotecaria eleva el riesgo de tensión financiera ante cualquier imprevisto, y conviene dejar margen adicional si el préstamo es a tipo variable, por la posibilidad de qué suba el Euríbor.
Tras varios impagos el banco puede iniciar un procedimiento de ejecución hipotecaria, aunque la Ley 5/2019 exige qué se acumulen un número mínimo de mensualidades impagadas o un porcentaje del capital pendiente antes de poder reclamar el vencimiento anticipado del préstamo.
Sí, mediante una novación con tu propio banco o una subrogación a otra entidad, operaciones cuyas condiciones y costes de cambio regula la Ley 5/2019 y qué conviene comparar antes de decidir si compensa frente a mantener el tipo variable.
No necesariamente: son productos distintos qué el banco suele ofrecer vinculados para bonificar el diferencial, pero se facturan aparte de la cuota del préstamo, salvo qué se hayan incluido explícitamente mediante domiciliación conjunta.