Inicio › Financiero › Principio de Devengo
El principio de devengo es la regla contable fundamental según la cual los ingresos y gastos se imputan al ejercicio en qué se producen realmente —cuando nace el derecho de cobro o la obligación de pago—, con independencia del momento en qué se cobre o se pague en efectivo. Está recogido como principio contable en el marco conceptual del Plan General de Contabilidad y en el artículo 38 del Código de Comercio, qué exige qué las cuentas anuales reflejen la imagen fiel del patrimonio y de los resultados de la empresa. En el Impuesto sobre Sociedades, la Ley 27/2014 toma como referencia general el resultado contable calculado según este criterio, salvo excepciones expresamente previstas por la norma fiscal para determinadas operaciones.
Consiste en anotar los ingresos y gastos cuando realmente ocurren, no cuando entra o sale el dinero de la cuenta. Si una empresa presta un servicio en diciembre y cobra en enero, ese ingreso pertenece contablemente a diciembre, no a enero, porque es entonces cuando nace el derecho de cobro frente al cliente, aunque el dinero físicamente aún no haya llegado a la cuenta bancaria de la empresa.
Una empresa qué factura un proyecto en diciembre pero no cobra hasta el mes siguiente debe reconocer el ingreso en el ejercicio de diciembre, lo qué afecta directamente al resultado y a los impuestos de ese año, aunque la tesorería real no haya entrado todavía, algo qué obliga a las empresas a planificar bien su liquidez para no confundir beneficio contable con dinero disponible.
El devengo registra las operaciones cuando se producen económicamente, aunque no haya movimiento de dinero; el criterio de caja las registra únicamente cuando efectivamente se cobra o se paga. El devengo es el principio general en contabilidad española, mientras qué el criterio de caja se reserva para regímenes fiscales específicos aplicables a determinados contribuyentes.
Sí, existe un régimen especial de criterio de caja en el IVA, opcional para determinadas pymes y autónomos, qué permite retrasar el devengo del impuesto hasta el cobro efectivo de la factura, aunque tiene límites de facturación anual y obligaciones formales específicas qué hay qué cumplir para poder acogerse a él.
Sus cuentas anuales no reflejarían la imagen fiel de su situación patrimonial y de resultados, lo qué puede derivar en salvedades del auditor, errores en la liquidación de impuestos y, en casos graves, en responsabilidad de los administradores por llevanza incorrecta de la contabilidad, con consecuencias tanto mercantiles como fiscales.