Inicio › Financiero › el flujo de caja operativo neto
El flujo de caja operativo neto, o flujo de efectivo de las actividades de explotación, es el efectivo generado o consumido por las operaciones ordinarias de la empresa durante un periodo, antes de las inversiones (CAPEX) y de la financiación. Es la primera de las tres secciones del estado de flujos de efectivo (explotación, inversión y financiación) y mide la capacidad del negocio para generar liquidez por sí mismo.
Es el dinero real que entra o sale por el funcionamiento normal de la empresa: cobrar a clientes, pagar a proveedores, sueldos, impuestos. No cuenta ni las compras de maquinaria ni los préstamos. Si es positivo y grande, significa que el negocio genera efectivo por sí solo, sin depender de vender activos ni de pedir dinero.
Se calcula por el método indirecto partiendo del resultado del ejercicio, ajustándolo por las partidas que no suponen movimiento de efectivo (amortizaciones, deterioros, provisiones), por los cambios en el capital circulante (existencias, clientes, proveedores) y por partidas de inversión y financiación. El método directo suma cobros y resta pagos de la explotación.
Una empresa con un beneficio de 150.000 € suma amortizaciones de 80.000 € (gasto sin salida de caja) y ajusta por un aumento de clientes de 40.000 € (menos caja, porque aún no ha cobrado) y de proveedores de 20.000 € (más caja). Su flujo de caja operativo neto es 150.000 + 80.000 − 40.000 + 20.000 = 210.000 €.
El flujo de caja operativo neto es clave para evaluar la calidad del beneficio: una empresa con beneficios altos pero flujo operativo bajo o negativo puede tener problemas de cobro o de gestión del circulante. Es la base a partir de la cual, restando el CAPEX, se obtiene el flujo de caja libre. Un flujo operativo sólido y recurrente es signo de salud financiera.
El error más común es confundirlo con el beneficio neto (ignorando los ajustes por circulante y partidas no monetarias) o con el flujo de caja libre (que ya resta las inversiones). Otro es no analizar la variación del circulante, que puede convertir un buen beneficio en un flujo operativo pobre si se acumulan existencias o clientes sin cobrar.
El flujo de caja operativo neto es la sección principal del estado de flujos de efectivo del Plan General de Contabilidad y un indicador clave de la generación de liquidez.
El efectivo generado por la actividad ordinaria de la empresa, antes de inversiones y financiación.
El beneficio es contable; el flujo operativo ajusta por partidas sin efecto en caja y por cambios en el circulante.
Restando al flujo operativo las inversiones en activo fijo (CAPEX) se obtiene el flujo de caja libre.
Mide la capacidad real del negocio para generar liquidez por sí mismo y revela la calidad del beneficio.
En el estado de flujos de efectivo, como flujos de las actividades de explotación.