Inicio › Financiero › el interés abierto
El interés abierto (open interest) es el número total de posiciones en contratos de derivados —futuros u opciones— que están abiertas y pendientes de liquidación en un instante determinado. A diferencia del volumen, que cuenta las operaciones de una sesión, el interés abierto mide cuántos contratos siguen vivos, aportando información sobre el flujo de dinero y el compromiso del mercado.
Es cuántos contratos de futuros u opciones siguen 'en juego' sin haberse cerrado. Cada vez que se abre una nueva posición sube, y cuando se cierra baja. Ayuda a saber si entra o sale dinero de un mercado de derivados.
El volumen cuenta todas las operaciones del día (aperturas y cierres), mientras que el interés abierto cuenta solo las posiciones vivas al final. Un volumen alto con interés abierto creciente indica entrada de nuevo dinero; un volumen alto con interés abierto decreciente sugiere cierre de posiciones existentes.
En un futuro sobre el IBEX 35, si hay 10.000 contratos abiertos y durante la sesión se abren 2.000 nuevos sin cerrarse ninguno, el interés abierto sube a 12.000. Si al día siguiente se cierran 3.000, baja a 9.000, señalando que hay menos posiciones vivas en ese contrato.
Los analistas técnicos usan el interés abierto junto al precio y el volumen para valorar la fuerza de una tendencia: subidas de precio con interés abierto en aumento se interpretan como tendencia sólida. También sirve para medir la liquidez de un contrato de derivados.
El error más común es confundirlo con el volumen de negociación. Otro es interpretarlo de forma aislada, sin cruzarlo con precio y volumen. También se olvida que un interés abierto alto implica más liquidez, pero no garantiza la dirección del mercado.
El interés abierto es un indicador de los mercados de futuros y opciones, publicado por las cámaras y mercados de derivados.
El número de contratos de derivados vivos y sin liquidar en un momento dado.
El volumen cuenta las operaciones del día; el interés abierto, las posiciones aún abiertas.
Que entran nuevas posiciones y, con ello, nuevo dinero al mercado.
Para valorar la fuerza de una tendencia y la liquidez de un contrato.
No por sí solo: debe cruzarse con precio y volumen.