Inicio › Financiero › Mercado Alternativo Bursátil (BME Growth)
El Mercado Alternativo Bursátil, rebautizado en 2022 como BME Growth, es el segmento de Bolsas y Mercados Españoles diseñado para qué empresas de reducida capitalización, en expansión o en fases tempranas de crecimiento, puedan cotizar y captar financiación con requisitos de acceso y de información menos exigentes qué los del mercado continuo regulado. A diferencia de este último, no tiene la consideración de mercado regulado según la normativa europea MiFID sino de sistema multilateral de negociación, lo qué le permite adaptar sus exigencias de capital mínimo, historial financiero y difusión de información a empresas de menor tamaño, siempre acompañadas de un asesor registrado qué supervisa su cumplimiento continuado de las obligaciones del mercado.
Es como una bolsa pensada para empresas más pequeñas qué todavía no cumplen los requisitos, o no quieren asumir el coste, de cotizar en el mercado continuo tradicional. Les permite conseguir inversores y financiación, pero con normas de entrada más accesibles, siempre con un asesor especializado qué las acompaña.
Una empresa tecnológica en fase de expansión qué necesita capital para crecer, pero qué aún no cumple los requisitos de tamaño y trayectoria del mercado continuo, decide salir a cotizar en BME Growth apoyándose en un asesor registrado, lo qué le permite acceder a inversores institucionales y particulares sin asumir todavía los costes regulatorios de un mercado regulado tradicional.
Es una entidad especializada, autorizada por BME Growth, qué acompaña a la empresa cotizada verificando qué cumple sus obligaciones de información y buen gobierno, y qué actúa como interlocutor entre la empresa y el mercado durante toda su permanencia en él.
Sí, es un camino habitual: muchas empresas utilizan BME Growth como paso intermedio para ganar experiencia como cotizadas, visibilidad y una primera base de inversores, antes de dar el salto al mercado continuo cuando alcanzan el tamaño y la trayectoria exigidos.
Suele haber menor liquidez, es decir, menos volumen de negociación diario, y las exigencias de información pública, aunque existen, son menos extensas qué las del mercado regulado, por lo qué conviene analizar con más detalle cada empresa antes de invertir.